El coche bomba que los terroristas hicieron explosionar contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Legutiano (Álava) era un Citroen Berlingo color rojo oscuro, una pequeña furgoneta con matrícula 4962-TL-87 que fue robada en Francia el 16 de abril de este año. La policía sospecha que la furgoneta-bomba fue montada en el país galo y luego entregada al "comando Vizcaya".
El coche fue sustraído con las llaves puestas en una localidad del departamento de Haute Vienne. El dueño de esta furgoneta ha reconocido un llavero de su propiedad que ha aparecido en el vehículo en el que huyeron los terroristas. Las huellas dejadas en ese coche son la clave para identificar a los autores materiales. La policía cree que se trata de Judan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea, miembros del 'Comando Vizcaya'.
Para la preparación de este atentado, en el que han contado con tres vehículos, han precisado de la ayuda de una red de colaboradores, seguramente etarras no fichados. Serían ellos los que se habrían encargado de ocultar durante un mes el Peugeot 306 utilizado tras la explosión para la huída y luego abandonado en Abadiño (Vizcaya). A esa red se refirió ayer el consejero de Interior vasco, Javier Balza, al hablar de "una infraestructura que preocupa y que va a costar desmantelar", conformada por un grupo "potente de legales".
Este modo de operar fue observado en septiembre del pasado año en el atentado fallido en Logroño con otro coche bomba. El vehículo cargado de explosivos fue colocado el día 9 delante de la delegación del Ministerio de Defensa, pero no llegó a estallar.
La colocación de ese coche bomba se atribuyó a miembros del 'comando Vizcaya', aunque fue fabricado en Francia. La policía halló en él las huellas de Aitzol Iriondo, 'Gurbitz', uno de los lugartenientes del jefe de comandos, 'Txeroki'.