Sábado 04 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:09 h.
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Carrasco definió a Prada como "ejemplo de constancia y trabajo bien hecho, que apuesta por lo nuestro y por nuestra identidad, defensor de los sabios hábitos y maneras heredadas de nuestros mayores y de las costumbres más arraigadas en el medio rural". Para la presidenta de la Institución Provincial, la filosofía de Prada sigue vigente después de tres décadas, cuando comenzó a utilizar como método fundamental para su trabajo "la experiencia y el mimo que nuestras madres y abuelas pusieron y ponen en la elaboración de los productos que dan nuestras tierras".
El Palacio de Canedo, que data del 1730, fue rescatado del olvido y abandono por Prada hace 20 años. Este primer concurso de arquitectura de la Fundación Prada a Tope premia, según Carrasco, a quienes han querido "cuidar nuestra arquitectura rural", aquellos que han rehabilitado edificios singulares o han construido inmuebles de nueva planta guardando relación con la arquitectura típica y tradicional que les rodea. "Su ejemplo nos sirve de estímulo para continuar con actuaciones de recuperación y conservación de la arquitectura tradicional o arte popular", afirmó.
La Diputación Provincial ha editado ya dos “Cuadernos de Arquitectura”, uno dedicado a la Cabrera y otro a los Valles Occidentales de Laciana, Omaña y Luna, unos cuadernos que tendrán continuidad, ya que están en fase de elaboración los de la Montaña Oriental y el Páramo y que pretenden servir de referencia a los ayuntamientos y particulares a la hora de promover labores de conservación en el medio rural.
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