Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
La Feria del Libro de Madrid al agüisquecer
Amo mi defecto de pensar ingenuamente que una belleza de expresión es, siempre, producto de una buena persona. Y aunque reconozco que tal certidumbre tiene un componente de engaño me consuelo de las decepciones concluyendo que la verdad habita en el interior, y que, en esta lucha y defensa en que a menudo se convierte la vida, todos tenemos que reinventar audazmente nuestra ética para sobrevivir.
11/06/2014
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
Y empiezo así –mientras en mi ordenador y mi alma suena el saxofón sugerente, realista y cruelmente lírico de Lester Young, mientras las teclas se pulsan con ritmo y solas- porque, ahora que recién vengo de firmar en la Feria del Libro de Madrid porque el mundo editorial ha salido allí a la calle a nuestro encuentro, no está de más enarbolar la convicción de que buscar la belleza en los libros tiene mucho de apostar por el bien y empaparse con su jugo.

Leemos, entre otro millón de razones, para intentar multiplicar nuestras posibilidades de ser mejores.

Y agradecemos por eso el proteico esfuerzo de quienes, trascendiendo lo rentable y demostrando que respetan y aman el oficio que han elegido, se aplican en el anual rito de proporcionarnos instrumentos para poder  alcanzar nuestras metas interiores.

Corren malos tiempos para el libro ahora que se ha puesto de moda entre quienes dictan y mandan ostentar la inteligencia justa para pasar el día.

Pero pese a quien pese nos queda la laureada delicadeza, el entretenimiento, el  magnetismo, la hondura, el encanto, la magia, la locura, el frenesí, la turbiedad terapéutica, y la incurable sed de sentido que nos proporcionan los libros. Sí, a pesar de las crisis, las guerras y las paces, y  resucitando así las horas muertas o acrecentando la vida de las horas vivas seguiremos leyendo libros para saber que el placer, el dolor, los sueños, la razón, la locura y las ganas de más mundo son territorio común, que no estamos solos ni somos únicos en el camino interior y exterior continuos, que alguien prueba el placer y la aspereza del vivir del mismo modo que nosotros y bebiendo de la misma copa de la que nosotros bebemos, y por eso podemos identificarnos, aprender o evadirnos de la generosa mano de quien escribe... 

Ya lo saben; quedamos esta semana en la Feria del Libro de Madrid. ¿A qué hora quedamos? Al agüisquecer.

Luis Artigue

www.luisartigue.es

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