Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
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El especialista en nefrología de la Clínica San Francisco, Benjamín de León, recuerda que las principales funciones renales son “la limpieza de tóxicos de la sangre, la eliminación del exceso del agua del organismo y la producción de hormonas”. Precisamente, la pérdida de estas funciones dan lugar a los síntomas más habituales que pueden indicar la existencia de una enfermedad renal: aumento de niveles en sangre de sustancias tóxicas, retención de líquidos, hipertensión, anemia o problemas en los huesos.
Las dolencias renales se dividen en insuficiencia renal aguda y enfermedad renal crónica. “Estamos ante una insuficiencia renal aguda cuando se da una pérdida brusca de las funciones renales, pudiéndose en la mayoría de los casos recuperarse. Frecuentemente aparece como consecuencia de otras enfermedades o efecto secundario de tratamientos”, apunta el nefrólogo de la Clínica San Francisco. Por su parte, dentro de la enfermedad renal crónica se agrupan una serie de patologías que se caracterizan por persistir a lo largo del tiempo, superando en la mayoría de los casos los tres meses. Dentro de éstas destacan la insuficiencia renal crónica, litiasis renal, nefritis e hipertensión arterial.
Enfermedad renal crónica
Desde el inicio de la nefrología la importancia de esta enfermedad se debe a que puede conducir a la pérdida total de la función de los riñones, teniendo como únicas salidas la diálisis o el trasplante renal. Actualmente, en España existen unas 40.000 personas en tratamiento sustitutito de la función renal, un 50% en diálisis y otro 50% trasplantados. Por su parte, en el área sanitaria de León se estima que hay alrededor de 350 personas en esta situación.
Pero durante los últimos años, se está haciendo hincapié en tratar y detectar esta enfermedad también en sus grados más leves, ya que ésta es un importante factor de riesgo cardiovascular. El especialista de la Clínica San Francisco destaca que “aquellas personas que padecen enfermedad renal crónica tiene más posibilidades de tener un episodio vascular, que los que no tienen enfermedad renal, por lo que nos encontramos con que la inmensa mayoría de los pacientes con enfermedad renal crónica no necesitarán diálisis pero si tendrán una alta incidencia de complicaciones cardiovasculares”.
Población de riesgo
Las personas más susceptibles a padecer enfermedad renal crónica son mayores de 55 años, diabéticos, hipertensos, con antecedentes de enfermedad renal en la familia y aquellos que por motivos médicos consumen grandes dosis de antiinflamatorios. Asimismo, la obesidad, el tabaco y la dislipemia también son factores de riesgo a la hora de padecer esta patología.
Prevención y tratamiento
El doctor Benjamín de León apunta que “actualmente disponemos de tratamientos farmacológicos que pueden detener o enlentecer la progresión de la enfermedad renal hacia la insuficiencia renal terminal. Además, el control precoz de estos enfermos por el nefrólogo optimiza el tratamiento de otros factores de riesgo cardiovascular que podrían complicar la evolución del enfermo renal”.
No obstante, como en la inmensa mayoría de las enfermedades, la detección precoz es básica, por lo que detectar a tiempo complicaciones de la enfermedad renal como anemia o alteraciones del calcio y el fósforo, permitirá aplicar un tratamiento que detenga o reduzca las consecuencias de estas enfermedades y por lo tanto no tengan consecuencias negativas en la calidad de vida del paciente.
El doctor Benjamín de León, en su consulta.
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