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OPINIÓN POR ADMINISTRADOR
La cúpula
En lo más alto se encontraban ellos. Eran...
22/09/2011
EL AMANECER ROJO
los Señores. Apenas se podía llegar a ellos. Ya hacía algún tiempo que no se relacionaban con el Pueblo. Tanto tiempo que cientos de Ciudadanos no se acordaban de su rostro.

El poder les había cegado totalmente. La luz del sol era ya para ellos algo desconocido. En los tiempos que corrían no se podía salir a la calle a hablar con aquellos que les habían depositado su confianza.

Dentro las cosas estaban igual. No escuchaban a ningún miembro de la Alianza. Ellos eran la mano de Dios y hacían y deshacían a su antojo. No necesitaban permiso de nadie, podían hacer como y cuando quisieran lo que se proponían.

Pero sabían en su interior que aquello no duraría mucho. La democracia falsa se había instalado en la Alianza y todos sus miembros lo aceptaban como discurso, era lo que parecía y no había que destruir la unidad creada, eso dañaría la imagen que el Pueblo tenia de sus líderes.

Los Opositores poco tardaron en avanzar. Lo percibían a distancia, como si estuvieran dentro de la Alianza percatándose de todo aquello que ocurría. Se recorrían las calles de Ekiasia de arriba a abajo. Conocían a los ciudadanos y conversaban con ellos, conociendo sus problemas y ganándose su confianza, una falsa confianza. Los nuevos “líderes” habían aparecido.

No tardaron en llegar las deliberaciones y todo el mundo tenía claro quiénes serían los siguientes Señores. La decisión estaba clara. A los tres días siguientes el resultado fue el esperado.

La ciudad tenía nuevos Señores y la Alianza, derrotada por haber dejado de escuchar a aquellos que reclamaban la rotación de la realidad social, tuvo que despedirse de aquello que tanto ansió pero nunca tuvo: el poder.

Los antiguos Señores de la Alianza volvieron a ver el sol y a contemplar aquellos rostros de ciudadanos que no reconocían pese a haber conversado con ellos en las tabernas de la ciudad.

El tiempo pasó, la Alianza se percató de sus fallos e intento corregirlos. La reflexión duro meses y tras ello comenzó la revolución interna. Veían a un Pueblo decepcionado con el rumbo que habían tomado los Opositores. No les gustaban las acciones llevadas a cabo por los nuevos Señores. La Alianza comenzó su renovación y de nuevo empezó a oír las voces de quienes verdaderamente tienen el poder. La democracia real había llegado después de tanto tiempo a la Alianza. La opresión ejercida por los Opositores debía de terminar. La lucha había comenzado…

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