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El poder les había cegado totalmente. La luz del sol era ya para ellos algo desconocido. En los tiempos que corrían no se podía salir a la calle a hablar con aquellos que les habían depositado su confianza.
Dentro las cosas estaban igual. No escuchaban a ningún miembro de la Alianza. Ellos eran la mano de Dios y hacían y deshacían a su antojo. No necesitaban permiso de nadie, podían hacer como y cuando quisieran lo que se proponían.
Pero sabían en su interior que aquello no duraría mucho. La democracia falsa se había instalado en la Alianza y todos sus miembros lo aceptaban como discurso, era lo que parecía y no había que destruir la unidad creada, eso dañaría la imagen que el Pueblo tenia de sus líderes.
Los Opositores poco tardaron en avanzar. Lo percibían a distancia, como si estuvieran dentro de la Alianza percatándose de todo aquello que ocurría. Se recorrían las calles de Ekiasia de arriba a abajo. Conocían a los ciudadanos y conversaban con ellos, conociendo sus problemas y ganándose su confianza, una falsa confianza. Los nuevos “líderes” habían aparecido.
No tardaron en llegar las deliberaciones y todo el mundo tenía claro quiénes serían los siguientes Señores. La decisión estaba clara. A los tres días siguientes el resultado fue el esperado.
La ciudad tenía nuevos Señores y la Alianza, derrotada por haber dejado de escuchar a aquellos que reclamaban la rotación de la realidad social, tuvo que despedirse de aquello que tanto ansió pero nunca tuvo: el poder.
Los antiguos Señores de la Alianza volvieron a ver el sol y a contemplar aquellos rostros de ciudadanos que no reconocían pese a haber conversado con ellos en las tabernas de la ciudad.
El tiempo pasó, la Alianza se percató de sus fallos e intento corregirlos. La reflexión duro meses y tras ello comenzó la revolución interna. Veían a un Pueblo decepcionado con el rumbo que habían tomado los Opositores. No les gustaban las acciones llevadas a cabo por los nuevos Señores. La Alianza comenzó su renovación y de nuevo empezó a oír las voces de quienes verdaderamente tienen el poder. La democracia real había llegado después de tanto tiempo a la Alianza. La opresión ejercida por los Opositores debía de terminar. La lucha había comenzado…
