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Es desalentador ver que a unos pobres diablos que ni siquiera saben lo que quieren, aunque parecen saber bien lo que no quieren, se les prohibe taxativamente concentrarse públicamente, porque ello pudiera ser determinante del voto del próximo domingo. De ser así, no sé qué cojones han hecho todos estos años de puta y falsa democracia las juntas electorales con todos sus jueces y abogados de mierda que no han impedido que se celebren misas, que no son otra cosa que mítines políticos desde el púlpito (a feira).
Es lamentable comprobar cómo los corruptos de ternos impecables regalados por sus cómplices encuentran una y otra vez innumerables vericuetos legales para dilatar sus procesos de una manera obscena y, al fin, salir libres de toda culpa por mor de alguna prescripción legal o treta parecida, eso sí, muy democrática.
Vomito al escuchar a Zapatero decir que el Estado español no ha dado ni un euro a los bancos, sino que sólo les ha prestado avales. ¿Y quién pollas me avala a mí y a los pobres piojosos como yo que andan dándole hostias a una cazuela en una plaza pública, para indignación de jueces de juntas electorales y de otro tipo de maleantes con coche oficial?
Ahora viene este tipo, que pobló de impresentables y necios las listas del PSOE, y quiere que la gente honrada que en su día le creyó de buena fe haga un ejercicio de desmemoria histórica y le vuelva a votar. ¿Pensaba que poner a nulidades como la Pajín, la Aído, el Pepiño o, sin salir del Bierzo, a la Castellanos no iba a tener ninguna consecuencia?
Lo peor es que no hay esperanza, los que entren a gobernar los municipios y las autonomías a partir del domingo, o bien seguirán robando como hasta ahora o bien se pondrán a robar con fruición para recuperar el tiempo perdido.
Los gilipollas de rastas y cazuelas en ristre acabarán asqueados y manipulados por políticos de mierda (Civiqus) y por ex directores fracasados de periódicos hundidos por ellos. Nadie les ha dicho, porque para los jueces que protegen a los poderosos es delito, que no hay revolución sin violencia, sin que corra la sangre a raudales y sin que los culpables y sus familias y sus bienes lo paguen en carne propia y con creces.
El resumen es la impotencia: tú quieres algo que ellos tienen y que te pertenece por derecho y por justicia, pero ellos no quieren soltarlo y se han apropiado de lo que es tuyo y también del derecho y de la justicia y de la fuerza. Tú no puedes quitárselo, así que o intentas colarte en sus filas para ser uno de ellos o tú y los tuyos estáis jodidos para los restos. Amén.
PD. Ven, esto es lo que pasa cuando por exceso de trabajo me impiden escribir sobre Berruguete, que tenía una verruga en el ojete.
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