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Al igual que su conterráneo Rajoy, Fraga abundó en el humor, pero se decantó por un humor, si acaso, más negro, casi malvado, casi rozando el esperpento valleinclanesco tan cercano a él geográficamente: “Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria. Los observadores imparciales y el historiador objetivo han de reconocer que la mayor y la mejor parte del país fue la que se alzó, el 18 de julio, contra un Gobierno ilegal y corrompido, que preparaba la más siniestra de las revoluciones rojas desde el poder” (este párrafo lo he sacado de una cita en Facebook de mi estimado Santiago Macías).
Lo que pasa es que los rojos, incluidas las familias de los asesinados que aún permanecen en las cunetas, no saben aceptar una broma, no entienden que gentes como Franco, Hitler, Stalin y otros cabrones simpáticos, como Fidel Castro, Aznar, Blair, Bush, Sadam Husein, Gadafi, Al Assad (padre e hijo y hasta espíritu santo) no son en realidad unos asesinos, sino unos bromistas un poco pesados, que utilizan el humor sin mala intención, todo lo más, a destiempo.
En fin, que como ahora me he vuelto del PP, estoy consternado por la desaparición de este prócer de la, llamémosla así, democracia franquista que tan sabiamente ha gobernado nuestras vidas en los últimos treinta y tantos años. El sistema es tan sólido y consolidado que ni siquiera bajo los lamentables gobiernos del PSOE (primero de González y luego de Zapatero) se ha notado un cambio: siempre pareció que gobernaban los mismos y, tal vez, no sólo fue una apariencia.
Así, pues, concluyo este panegírico, anhelando que, extinguido el velocirraptor, venga algún científico ingenioso a replicar el ADN de este y de otros dinosaurios ‘mesejantes’ para recrearlos en un parque de atracciones (al estilo Jurasic Park: Iberic Park) y que todos podamos visitarlos para delirio propio y de nuestros propios vástagos. Fraga, Blas Piñar, Carrillo, La Pasionaria, el cura Letamendía, Tarancón, Marcelo González Martín y Rouco Varela, Ana Belén y Víctor Manuel, el Dúo Dinámico (que parece el dúo estático, porque siempre canta lo mismo), Ramoncín, la Madre Teresa, Dalí, Tejero y hasta José Bono, que es tan rancio como los anteriores, aunque presuma de moderno y se ponga pelo; todos ellos réplicas exactas del original, con tricornio y todo (en el caso de Tejero, claro está). Eso sí, convenientemente aislados por especies en jaulas y con la protección suficiente para evitar que se escapen y provoquen una catástrofe con la que tenemos encima. Los niños tendrían que verlos en su hábitat (claro está respetando la prohibición de echarles de comer) y aprenderse de memoria la vida de los especímenes, como antes había que aprenderse el Catecismo y los afluentes del Ebro. Eso es España, ‘mecagon’ mi puta calavera: franquismo, democracia y tolerancia a raudales... Es que me enciendo. ¡Viva España! ¡Viva Franco! ¡Vivan Fraga y la tolerancia! Yo a los intolerantes los mataba a todos.
