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Por devoción o por obligación, o por ambas cosas a la vez, a través de los tiempos y de la historia, hemos ido regando sudor, lágrimas y sangre sobre estas altas tierras del Reino de León. Bercianos del Páramo, San Pedro Bercianos, Bercianos del Real Camino, son pueblos de ayer y de hoy que con su toponimia dan fe de cuanto aquí escribo.
El Bierzo, por su baja altitud y su microclima suave y benigno, por la fertilidad de sus tierras, por la abundancia de agua y de materias primas, siempre estuvo más poblado que la meseta y contribuyó con mayores medios y esfuerzos en la lucha de siglos, contra los musulmanes, en La Reconquista.
Me gustaría creer ya, definitivamente, que los leoneses de la capital y los de más acá de El Manzanal, empiezan a tomar conciencia de lo que de verdad es El Bierzo y de lo que supone y significa para esta provincia. Me he atrevido a escribir, en más de una ocasión, que el 80% de las personas de El Bierzo conocemos bien a León capital, a sus gentes e instituciones. Y, sin embargo, el 80% de los capitalinos lo ignoran casi todo sobre la dulce tierra de Gil y Carrasco, de tal manera que si alguna vez pasan por ella, por este hermoso territorio, ni siquiera se paran a contemplarlo, pues sabido es que siempre llevan mucha prisa para llegar cuanto antes a Coruña, a Santiago, a las Rías Bajas.
Con esta mentalidad, con estos brios, es difícil que dejen de hablar mal de nosotros, que puedan comprender mínimamente nuestra “eterna” fidelidad a León, nuestro altruismo, nuestro aguante.
Sépase que vivimos en León capital más de doce mil bercianos de pura cepa, que muchos ocupan y desempeñan puestos de mucho poder y de más prestigio. Pero es tan elevada su altitud de miras que a veces se olvidan de lo más cercano, de la raíz, de los padres, de los antepasados, del pobre y genial escritor don Enrique Gil y Carrasco que ni siquiera tiene en la ULE un rinconcito para él y para su obra. «El Señor de Bembibre es obra dulce y simpática, tiene extraordinaria verdad en el paisaje y en los sentimientos, más que en las costumbres» escribió Marcelino Menéndez Pelayo.
Por fin, afortunadamente, después de mucho desearlo y de pedirlo, un hombre valiente, un gran tipo de El Bierzo, Valentín Carrera, con su productora Ibisa-tv, se ha decidido a emprender una hermosa aventura que se merece todos los apoyos y el más grande de los éxitos. Me refiero a los preparativos de la película “Templario. El Señor de Bembibre”, que se rodará el próximo año 2011 gracias a los 300.000 euros de la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia y, naturalmente, al apoyo de los ayuntamientos de Bembibre y de Ponferrada, y al Consejo Comarcal de El Bierzo. ¡Qué pena que, una vez más, las Instituciones de más acá de El Manzanal, se empeñen en escatimarnos su colaboración!
Con toda burbialidad, como siempre.
