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Hay verdades casi indiscutibles, como estas: El general Eduardo López Ochoa que mandó las tropas que se enfrentaron a los revolucionarios de Asturias en 1934 fue encarcelado en marzo de 1936 y declarado “verdugo de Asturias”. Lo asesinaron en Madrid el 21-7-1936. El socialista Largo Caballero fue Secretario de Estado con el general dictador don Miguel Primo de Rivera, en el año 1934 propugnaba la dictadura del proletariado y decía que si el resultado de las elecciones no le era favorable tendría que ir a la guerra civil. Desde febrero a julio del 36 más de seiscientas mil hectáreas pasaron de manos privadas a colectivas mientras que el propio Azaña, al mismo tiempo, aseguraba garantizar la propiedad privada. El mismo día de las elecciones en febrero del 36, el PCE liberó a todos los presos del Octubre Rojo, incluso los que tenían causa de sangre, y todavía no se habían cerrado con normalidad los colegios electorales, ni el recuento de votos, ni el levantamiento de las actas. Sobre los resultados electorales definitivos, aún hoy, sigue gravitando la sospecha razonable de un tremendo “pucherazo”.
Asuntos más discutibles parecen ser los siguientes: ¿Es cierto o tiene cierto fundamento decir que Franco y los militares rebeldes se levantaron al grito de « ¡Viva la República!?» ¿Qué hay de verdad en aquello de que Azaña odiaba a los militares y al ejército, y que conociendo y pudiendo evitar la rebelión, dijo: « ¡Dejadlos llegar…!», pues, estaba seguro de acabar con ellos? Hay quienes dicen que Franco no traicionó a la II República, que se traicionó ella misma. La había defendido en el golpe de estado del 34, y el alzamiento del 36 era para restaurar el orden en una España caótica, pero sin intención de cambiar la forma de Estado, pues le iba bien seguir en la República. Azaña y compañía, de hecho, ya se habían cargado la República al sustituirla por la anarquía general, precipitando la guerra al armar directamente al pueblo cerril, a los partidos y a los sindicatos.
Vuelvo a «Las ruinas de Palmira» y «La ley natural» que el Conde de Volney publicó en 1787, y releo: «Han seguido los caudillos pisando los senderos de la mentira y la tiranía, descarriando los pueblos en las sombras de la ignorancia. Las generaciones vivientes se desentienden de la experiencia de las pasadas, pues no han escarmentado con los yerros de sus antepasados. Los males de las sociedades proceden de la codicia y de la ignorancia, y no dejarán de ser infelices los humanos mientras no sigan las reglas de la justicia y de la ley natural.» Sí, la ley natural, que es: primitiva; inmediata; universal; invariable; evidente; racional; justa; pacífica; benéfica, y suficiente. ¿Cumple con estos postulados la impuesta asignatura de Educación para la Ciudadanía? ¿El Tribunal Supremo ha tenido en cuenta y valorado la Ley Natural?
¡Oh políticos y jueces, malditos profetas del engaño y de la hipocresía, embaucadores sin escrúpulos, héroes de la retaguardia, que cuando son débiles se llenan la boca con palabras bonitas de libertad, de tolerancia, paz y justicia: pero cuando llegan al poder nos persiguen, nos violentan y nos esclavizan con sus malas leyes, con su arrogancia, con su corrupción!
A la hora de la verdad todo es mentira: nos engañan. España se rompe y se empobrece, de la miseria moral viene la miseria económica. Por si fuera poco, ahora, la Comisión Europea denuncia, ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades, que el Gobierno de Zapatero no ha hecho nada para bloquear los fondos de los asesinos, y que se han cruzado de brazos en la lucha contra la financiación del terrorismo. Dos años y medio de pasividad, sin aplicar las normas aprobadas en octubre de 2005 por el Parlamento y el Consejo Europeo. Dos denuncias por incumplimiento, después de los correspondientes preavisos, a este Gobierno de España que sólo cacarea. ¡Así son los héroes de la retaguardia! ¡Qué Dios nos proteja!
Bouza Pol, (Escritor)
