Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
Gracias a Castorina las piedras ya sólo hablan de amor
CASTORINA, artista emocionante que le da contenido a la existencia, pasión penetrante y perdurable, mujer de maneras como empequeñecidas por la grandeza de su alma, ojos hipnóticos, humildad de mesa de rincón, es la gran dama de la ESCULTURA leonesa.
14/08/2013
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
Gracias a Castorina las piedras ya sólo hablan de amor.

Toda escultura de Castorina es una mujer, madre del mundo entero, colocada ante un espejo y peinándose todo el pelo hacia atrás, hacia el pasado.

De hecho como un adulto que ve por primera vez a su madre se siente quien se coloca frente al mármol encarnado y humanizado de la escultura “Maternidad” que Castorina inauguró ayer en la ciudad modernista de Astorga. 

Es una estatua hecha de carne y sangre. Es la humildad convertida en creación. Feminidad global. Religiosidad, compromiso y empatía con quienes sufren. Es el libro de los abrazos demostrándonos que existe una ternura capaz de ablandar las piedras: acaba de inaugurarse en Astorga esa obra al aire libre de Castorina que viene a hacernos saber que hay piedras que laten como corazones. No se la pierdan. Ah, la escultura, la materia hecha poema, la canción de las cosas… 

De vez en vez viene Castorina –aún no hemos olvidado su exposición antológica en el ILC- y nos deslumbra con su sensibilidad, su potencia expresiva y ese mundo plástico rico en matices en el cual cada obra no es una mera variación de la anterior sino que intensifica su mundo y el mundo. De ese modo, dentro de un lenguaje influenciado por las culturas primitivas –principalmente- la africana y las precolombinas- y en el que predomina el esquematismo, la religiosidad y la feminidad, Castorina ya conforma una trayectoria artística conmovedora en grado sumo porque, sin rehuir en ningún momento la delicadeza y la belleza, nos habla de la superación con ejemplar humildad. 

Como un alquimista ella convierte la piedra en oro. Sí, esta escultura, en este momento en el que el consumismo nos circunda y nos domina, viene a recordarnos sin decirlo que todas las cosas tienen la misma importancia y lo que de verdad importa, lo esencial, está cerca y está dentro: en efecto la luz de la verdad ilumina está escultura a todas luces  hecha con el corazón, figura femenina, trenzas humana que viene a ser un elogio del amor, de la vida y de lo humano. La madre siempre es algo original. Ella se abraza a sí misma. El regreso a la unidad. Sí, una reivindicación más femenina que feminista en ésta, la gran escultura urbana de una creadora maragata que, sin la espectacularidad y la grandilocuencia que tanto se llevan ahora en el arte contemporáneo, sino por el contrario con humildad y perseverancia, se ha pasado la vida dentro de sí misma creando con inmaculada necesidad. 

He aquí una escultura insigne de Castorina que se inaugura en ASTORGA y que la ha de servir como consagración entre los suyos; una escultura que es resumen y compendio y legado. 

Sí, Castorina como creadora fidedigna tiene mucho que enseñarnos –por eso crea con maestría- porque ha combatido la angustia, la adversidad, el machismo, y hasta una dictadura completando lentamente una gran obra: bien ganado se tiene nuestro reconocimiento y nuestro agradecimiento. 

Por eso yo también, desde el centro de mi corazón, quiero ahora terminar diciendo que me quito admirativamente el sombrero, ese elegante sombrero de terciopelo negro que jamás he llevado, ante la gran dama de la escultura leonesa: Castorina.

Luis Artigue

www.luisartigue.es

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