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Es la primera vez que un ataque aéreo afecta a los hogares de Ras Lanuf, lugar estratégico a unos 300 kilómetros al sudoeste de la sede de la oposición en Bengasi y que está desde el viernes bajo control de los rebeldes que luchan contra el coronel Muamar el Gadafi. La explosión ha dejado un cráter de dos metros de profundidad cerca del edificio que se encuentra lleno de escombros.
Otro caza ha lanzado un ataque este martes en el desierto, sin causar víctimas ni daños, al este del puerto petrolífero de Ras Lanuf. El misil ha explotado cerca de la autovía, a unos 100 metros de algunas casas.
Según los testigos, ya había tenido lugar un ataque similar una hora antes en la misma zona. "Hasta ahora, no hemos tratado a ninguna víctima", ha declarado el doctor Yusuf al-Badri, estacionado con una ambulancia y un colega en el puesto de control principal en las afueras de Ras Lanuf.
Según un periodista de AFP, los insurgentes eran menos numerosos este martes que en días anteriores. Solo una decena de hombres estaban presentes, equipados con cinco armas antiaéreas que han activado tras el ataque aéreo.
La aviación libia ha llevado a cabo incursiones diarias sobre las posiciones de los rebeldes en el este del país, sobre todo en la línea del frente, pero también en Brega y Ajdabiya, puntos estratégicos hacia Bengasi. La mayoría de los ataques ha errado en su objetivo.
También bombardeos en Zauiya
Pero no solo Ras Lanuf ha sido objeto de bombardeos, también Zauiya lo ha sido. Las informaciones procedentes de esta ciudad son confusas. A primeras horas de la mañana, la agencia Efe se hacía eco de lo que publicaba la cadena catarí Al Yazira e informaba de que las tropas de Gadafi habían retomado la ciudad de Zauiya, junto a Trípoli, tras mantenerla sitiada durante cinco días, en un cerco que ha causado decenas de muertos.
Sin embargo, a media mañana, las informaciones procedentes de esta zona, según Al Yazira, indican que las fuerzas leales a Gadafi han vuelto a bombardear con su artillería la ciudad de Zauiya, junto a Trípoli, que está sitiada desde hace cinco días, y donde el cerco parecía haber puesto fin a la resistencia organizada en su interio.
La ciudad, a 92 kilómetros al suroeste de la capital y que cuenta con una de las más importantes refinerías del país, ha vuelto a ser objetivo de los bombardeos artilleros. El empleo de nuevo de la artillería por las brigadas gadafistas hace suponer que los milicianos aún presentan resistencia, que en los días anteriores se había centrado en la plaza de los Mártires.
Los rebeldes consiguieron días atrás rechazar tres intentos de los efectivos de Gadafi de conquistar la ciudad, pero han perdido la comunicación exterior tras ser cortada la telefonía móvil en el área. Las comunicaciones se perdieron el domingo por la noche, después de que fuese interrumpido también el suministro eléctrico en una ciudad ya sin aprovisionamientos de municiones, armas y alimentos.
Los sucesivos intentos gadafistas de tomar la plaza de los Mártires, donde los rebeldes plantaron una desesperada defensa, han desatado una "carnicería", en palabras de algunos residentes pro revolucionarios contactados por las cadenas árabes.


