Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
Flores de otro mundo: Luis Quiñones
Exiliados: gente feliz con lágrimas…
06/02/2013
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
Sí, León alberga secretos en forma de personas que iluminan desde dentro esta ciudad y la dan colorido, amplitud, que la perfuman debido a que dichos individuos con buen aura encajan en lo que Julio Llamazares llamó una vez “flores de otro mundo”.

Y eso es el contrabajista cubano-leonés Luis Quiñones, una flor de otro mundo, un improvisador con cuerpo de escultura de Amancio González, con la cabeza abombillada, con esa sonrisa que parece una mezcla de la de Louis Armstrong y la de Caetano Veloso, y portando además ciertas maneras como de ángel desplumado que pidiera permiso para no volar.

Luis Quiñones toca el contrabajo como quien acaricia a una mujer amada.

Todas las cosas tienen la forma de sus manos.

Se trata de un artista virtuoso que, tanto en el escenario como fuera de él, desprende hombría, magnetismo y sentido del humor: en efecto LQ es una de esas personas ponderadas que practica la sonrisa como una transición delicada hacia la alegría propia y ajena.

Lleva años en León ejerciendo como músico, profesor y donante de fascinaciones. Y este fin de semana hemos podido verle tocando junto a los Hermanos González con el grupo Tri-full Jazz –su música es magnética, compleja y emocionante- en los impagables conciertos dominicales del Pub Molly Malone's.

Huido de la represora Cuba gracias a los Hermanos Quijano, que lo rescataron y trajeron al frío, la suya es una elocuente historia sobre las conspiraciones del azar y sobre la capacidad de supervivencia, la cual incluye una revolución, un padre famoso, el título de docente en la funda del contrabajo antes de volar con lo puesto y León como tierra prometida;  León como la Jerusalén del contrabajista errante... 

Sí, LQ, hijo del célebre compositor de música latina José Dolores Quiñones, toca desde dentro precisamente porque lleva dentro una lacerante historia que le dejó esa luz en la mirada propia de quien ya apenas prueba los mojitos porque en su boca tienen un irritante sabor a nunca más.

Luis Quiñones, como una estatua que cobrara vida en medio de una canción, toca en cada tema como en trance improvisando poderosos sonidos que provienen de su biografía transoceánica y que nos hacen temblar así, igual que tiembla en cada tempestad el corazón del mar…

Luis Quiñones es verdad.

www.luisartigue.es

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