Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
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Este informe, añade en un comunicado, muestra el pesimismo con el que ven el futuro económico las empresarias de Castilla y León. Y es que casi el nueve por ciento de las entrevistadas ha declarado que las posibilidades de que su negocio sobreviva este año son muy bajas. De cumplirse esta previsión, y atendiendo a los últimos datos publicados por el Ministerio de Trabajo unas 5.555 empresarias autónomas cesarían en su actividad a lo largo de 2010 en Castilla y León lo que conllevaría la pérdida de los 16.400 puestos de trabajo que generan, y la desaparición de los 116.000 euros anuales de la facturación que tienen.
La Federación de Autónomos de Castilla y León además observa con inquietud que las que se han mostrado optimistas con la situación económica de 2010 han basado la lógica de supervivencia de sus negocios en un ajuste de la oferta y no de la demanda. Con este pronóstico, la Federación exige a las distintas administraciones que desarrollen políticas activas que palien los efectos que la crisis está teniendo sobre este colectivo, y evitar que se sigan cerrando negocios. La caída del consumo, la elevada morosidad y las serias dificultades con las que se encuentran para acceder a los créditos son hilos entrelazados con los que se ha tejido una soga que las está asfixiando.
Por ello desde la Federación de Autónomos de Castilla y León se pide, y así se ha hecho saber a las consejerías de Economía y de Familia que es necesario allanar el camino para poder acceder al crédito, pero también imprescindible desarrollar líneas específicas de financiación preferentes para mujeres empresarias autónomas en forma de microcréditos fundamentalmente.
Perfil
En Castilla y León una de cada cinco mujeres que trabaja es empresaria autónoma. Un dato que manifiesta la importancia y el peso que las féminas que se han establecido por cuenta propia tienen en el tejido empresarial castellano y leonés. Su perfil es el de una mujer de unos 48 años, casada, con personas a su cargo, con formación universitaria, que su primer contacto con el mundo laboral fue por cuenta ajena antes de los 25, pero que al llegar a los 30 se estableció por cuenta propia en el sector servicios, tiene entre uno y tres empleados, y factura menos de 60.000 euros.
Son mujeres empresarias autónomas que además de generar empleo, contribuyen a generar riqueza para la Comunidad. Según el estudio realizado por la Federación de Autónomos de Castilla y León casi el 65 por ciento de las mujeres que optan por el trabajo por cuenta propia lo hacen por ser la mejor fórmula para conciliar la vida familiar y laboral. Por ello, considera necesario que se sigan desarrollando planes específicos de empleo que persigan la igualdad y la conciliación entre ambos ámbitos.
En cuanto a la igualdad de oportunidades, sólo el 39 por ciento considera que la desigualdad es grande, las empresarias autónomas no sienten especial dificultad a la hora de abordar su andadura profesional, por temas de igualdad, aunque el estudio si refleja que en determinados sectores, como el de la construcción sigue habiendo barreras machistas. Las principales dificultades para desarrollar la actividad económica, al igual que las detectadas en las emprendedoras, son las generales que acusa el colectivo de los autónomos: problemas de liquidez y dificultades para acceder a la financiación.
Para las empresarias autónomas hay que desarrollar medidas específicas, medidas fiscales y de seguridad social tales como bonificaciones fiscales en las contrataciones por interinidad realizadas por empresarias autónomas durante su prestación por maternidad, extensión de la cuota cero, para los contratos de interinidad realizados por las autónomas con descanso maternal, posibilidad de compatibilizar la prestación por maternidad con el desarrollo de la actividad a tiempo parcial o con la actividad gerencial del negocio.
Pero además de todo ello es necesario promover instrumentos eficaces e innovadores que permitan tanto a las mujeres como a los hombres, conciliar el trabajo y las responsabilidades familiares en todas las etapas de su vida, así como potenciar la formación, la información y el trabajo en la red. La formación para este colectivo tiene que ser mucho más flexible y adecuada a sus necesidades.
Hay que incidir en el apoyo a iniciativas empresariales en sectores con subrepresentación femenina y el reciclaje en nuevas salidas empresariales, así como el desarrollo de empresas para servicios de proximidad y teletrabajo.
