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Esta instalación, que se ubicará en la ciudad de Ponferrada, permitirá recuperar para la ciudad un espacio que se encuentra degradado como resultado de la actividad industrial en la zona.
Representantes de Enguita & Lasso de la Vega Arquitectos e Inés Ingenieros Consultores, empresa ganadora del concurso de ideas, expusieron hoy la concepción de la infraestructura como un “retorno al origen del periodo carbonífero”, dando forma a “una burbuja” que, tras sumergirse hace millones de años, emerge de nuevo ascendiendo desde el fondo de la Tierra.
El visitante se internará en un bosque “vivo”, similar a los que existieron en la Península Ibérica hace 300 millones de años, cuando su posición geográfica era ecuatorial y su clima se mantenía permanentemente cálido y húmedo. En estas condiciones se produjo la biomasa que acabaría transformándose en carbón, seña de identidad de las comarcas del Bierzo y Laciana.

Infografía presentanda sobre el proyecto del Ene.bosque.
Gran riqueza visual
El interior del invernadero se compondrá de un paisaje de gran riqueza visual, definido por bandas y huecos dispuestos de modo estratégico para garantizar la luz indirecta y también para ofrecer vistas de los otros dos edificios que componen el Museo, Ene.central y Ene.térmica, además de la ciudad y los montes de la zona.
Ene.bosque será todo paisaje, y la arquitectura que lo compone difuminará sus límites en el territorio y, de esta manera, todo el proyecto deberá entenderse como un paisaje. La propia cubierta del invernadero fomentará el uso de un parque-museo en el que los visitantes podrán acercarse a la naturaleza, sentarse a descansar o tomar el sol, de forma que puedan sentirse en un espacio agradable y convertirlo en un lugar propio. A fin de conseguir un paisaje interior de aspecto natural, el plano del terreno será modelado para que surja un pequeño valle natural que cuente con superficies diversas y muy ricas. El resultado será una superficie que aportará las condiciones naturales que favorecen la biodiversidad.
Ene.bosque será un paisaje intermedio entre las dos centrales, Ene.central y Ene.térmica. Una nueva forma natural que evocará la antigua montaña de carbón que allí existió. Se ubicará además, hundido en el terreno por dos razones principales, para equilibrar su impacto visual emergiendo lo mínimo, y ofrecer una entrada en descenso al fondo de la tierra, evocando los lugares donde se sumergieron los bosques y se hallaron los yacimientos de carbón.
El uso de la energía solar de una forma inteligente ha sido una prioridad en configuración del proyecto de Ene.bosque, y por ello incorporará una cúpula natural que tendrá como fin principal optimizar el comportamiento solar de todo el edificio. Además, detener la insolación directa, permitir la iluminación indirecta y facilitar la ventilación cruzada son algunas de las funciones que tendrá esta estructura.
