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OPINIÓN POR POLO FUERTES
En busca de la escuela (de cocina) secuestrada
Anda el alcalde de mi pueblo (La Bañeza), José Miguel Palazuelo metido estos días en un baile de picaportes...
11/09/2008
CON VENTANAS A LA CALLE
...Llamando a todas las puertas oficiales, para traer de nuevo a la ciudad la escuela de cocina, de hostelería que, hace 30 años, se llevaron por delante los cuervos del último gobierno predemocrático, juntamente con el parador de turismo.

Aquel albergue o parador de turismo del que estaba prendado el General (ísimo) Franco y en el que paraba cada vez que hacía (y lo hacía muchas veces al año) el viaje entre Madrid y La Coruña, por estar a mitad de camino de estas dos capitales. Quizá su influencia omnímoda fuese clave para la creación de la repetida escuela (de cocina) secuestrada. Así mismo, el hoy Rey de España, Juan Carlos de Borbón y su esposa conocieron varias veces las comodidades del pequeño parador, en cuya parcela se alza en la actualidad otro majestuoso hotel privado. Juntamente con numerosos artistas, cantantes y gentes de buen vivir.

Pero un ministro de Obras Públicas (departamento que no tenía nada que arrascar en Turismo), de cuyo nombre no quiero ni acordarme, por más que 'silve', quiso hacer una gracia a su tierra natal, Benavente, y cerró, casi definitivamente, aquel baluarte de turismo, emblema de La Bañeza durante más de 40 años, para dar más prestancia al de la ciudad zamorana, cuyas instalaciones ni estaban en la carretera Nacional ni en la intersección entre Madrid y La Coruña ni dios que lo fundó.

El día 31 de diciembre de 1978 se daba por zanjado el cierre, después de haber hecho lo propio con la escuela de turismo, hostelería y cocina, la única que, en aquel entonces, funcionaba en la provincia y en la región.

El albergue de turismo de La Bañeza había sido inaugurado en abril de 1936 por el Patronato Nacional  de Turismo, en terrenos cedidos por el Ayuntamiento, en el pago de la 'Vega de Arriba', en el kilómetro 305 de la carretera Nacional VI (Madrid-La Coruña). 20 años más tarde, y a `petición del Ministerio de Información y Turismo y su Dirección General de Paradores y Albergues, el Ministerio de Trabajo y su PPO creaba la Escuela de Turismo, Cocina y Hostelería, en las mismas dependencias del parador bañezano.

Una escuela de la que salieron perfectos profesionales que engrosaron las plazas de los Paradores Nacionales y del sector privado, cuyo mayor exponente ha sido el cocinero Paco Rubio y su esposa Angelines Alfayate. Paco Rubio, un cocinero que durante más de 20 años fue el máximo responsable de los fogones del Hotel Palace de Madrid al frente de una pléyade de profesionales y creadores del buen yantar y que, desde hace nueve, volvió a sus orígenes profesionales, en La Bañeza, para deleite de los buenos gastrónomos, huyendo del mundanal ruido de la capital de España.

A lo largo de todos estos años, Paco Rubio ha sabido crear a su alrededor un grupo de entusiastas por la buena cocina, concitando cursos específicos para profesionales y profanos, esperando volver a ver en La Bañeza aquella escuela de cocina que un ministro mostrenco se llevó por delante y secuestró para hacer patria (chica). Y como mejor aliado ha tenido siempre al hoy alcalde de la ciudad, José Miguel Palazuelo.

Para llevar mejor la cosa, Palazuelo que hoy, además es senador por culpa de su compañero de partido y amigo, Miguel Martínez, al tener que ocupar su puesto en la Cámara Alta por ir aquel a la presidencia de Paradores Nacionales, tiene una carta más en la manga de aprendiz de mago.

Pero lo cierto es que los últimos días del año nunca han sido buenos para La Bañeza a nivel de oficialidades. Aquel de 1978 se cerro el parador y comenzó una ruina irreversible ante la desidia del Gobierno y del ayuntamiento local que se afanaba en ponerse el traje de la democracia. Y seis años más tarde, otro último día del año, las gentes de Felipe González clausuraban la línea férrea entre Palazuelo y Astorga y sus estaciones intermedias, como la de esta ciudad.

Los bañezanos ya no queremos (que podría ser también) que vuelva aquel coqueto parador de turismo. Pero sí la escuela (de cocina) secuestrada. Estos días, mientras el corregidor bañezano se afana en agarrar picaportes de puertas oficiales, Paco Rubio y sus gentes de la gastronomía preparan una gran alubiada, para más de 3.000 personas en La Bañeza (y van media docena). Será el último acto profesional del cocinero, que ha ganado más que bien su jubilación. Pero sería imperdonable por parte de los bañezanos que, aunque no de forma oficial pero sí oficiosa, dejáramos escapar un cúmulo de sabiduría de fogones y figones, de platos y menús, de recetas y fórmulas, de un genio sin lámpara ni botija, por no haber logrado rescatar de su secuestro aquella escuela de cocina.
 

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