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En Villafranca, mi pueblo, no hace tantos años, estas cosas que pasan aún se explicaban y se entendían bien, con dos simples frases:
— ¡Mamá, mamá…, me pica el culo! —decía el niño.
— ¡Fiesta en el Brasil…! —contestaba la madre, o la abuela…, que no perdía una.
Por desgracia, ahora parece que esta “lindeza expresiva” se ha perdido, al menos entre la gente joven. Intentemos rescatarla, actualizarla, y digamos:
«A ESPAÑA LE PICA EL CULO».
Sí le pica, sí. Le pica porque está llena de parásitos, de lombrices, de tenias, de solitarias…, y lo mismo da que haya fiesta o no en Brasil, en Cuba, en Venezuela, en Marruecos, o en las mismísimas Chimbambas…
Es elemental, querido Ganso, mandamás.
¡Viva la fiesta! Todos los pobres estamos invitados, y pagamos nosotros obligatoriamente.
Lo escribo breve y sencillo…, para que se entienda.
Con toda burbialidad, como siempre.
