Opinión
OPINIÓN POR BEATRIZ SAN MILLÁN PÉREZ
El tiempo libre, la conciliación laboral y el salario emocional
El tiempo libre nos gusta. Nos gusta no tener obligaciones y poder dedicarnos a lo que nos apetezca, incluido el no hacer nada...
16/01/2015
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LA NARANJA MECÁNICA
...A menudo, decimos que necesitamos más tiempo de ocio o que si tuviéramos más tiempo libre lo emplearíamos en esto o en aquello. Soñamos y planeamos un montón de actividades que nos gustaría poder hacer en la vida y sólo nos hace falta el tiempo necesario para llevarlas a cabo.

El problema es que cuando tenemos ese tiempo no tenemos dinero porque la mayoría de las veces el disponer de tiempo viene acompañado de no tener dinero y, con ello, nuestros sueños ociosos se desvanecen.

Al contrario, cuando tenemos trabajo en muchas ocasiones acabamos viviendo para trabajar y no trabajando para vivir, como sería lo saludable. Los horarios no suelen estar demasiado pensados para conciliar la vida privada con la vida laboral, salvo contadas excepciones. No se favorece la flexibilidad horaria y tampoco se tiene en cuenta la repercusión que tiene en los trabajadores unas mejoras sustanciales de sus condiciones laborales a la hora de mejorar su bienestar y aumentar, así, la productividad.

La productividad de un empleado no varía simplemente según su valía. La productividad fluctúa, también, en función de su satisfacción con la empresa y su puesto de trabajo. Una persona que no se siente valorada no se esforzará al máximo sino que lo hará para llegar a un equilibrio entre su salario y su esfuerzo. Además, por salario no sólo entendemos la retribución dineraria; también está el salario emocional. Este salario se basa en la percepción que tiene el trabajador sobre los beneficios y la valoración que recibe por su desempeño. Los beneficios pueden ser tales como la flexibilidad horaria, más días libres o de vacaciones, guarderías, seguros médicos, vales de comida, etc. Es decir, otro tipo de beneficios sociales no pecuniarios y que mejoran sustancialmente la calidad de vida de las personas.

Pero ¿y si pudiéramos tener más tiempo para organizar nuestro ocio de una manera más provechosa? Puede que lo aprovechemos o no pero, la realidad, es que la sola idea de disponer del tiempo a nuestro antojo ya es algo que nos anima notablemente.

Nos anima porque nos deja ver el futuro como algo más positivo. La visión del ocio en nuestra mente hace que podamos planear y esto ayuda a tener una actitud más optimista sobre nuestra vida, nuestro alrededor y nuestro futuro.

El tener más tiempo libre fuera del trabajo deja que podamos “desconectar” y “trabajar” otros aspectos de nuestra vida. El apartar los pensamientos de nuestros deberes laborales mientras estamos fuera del trabajo ayuda a que nuestra cabeza se recicle y vuelva al día siguiente con una actitud nueva y las ideas despejadas. En cambio, la sensación de estar todo el día trabajando hace que cada jornada acudamos a trabajar más cansados, agobiados y con menos gusto por lo que hacemos.

Por otro lado, poder diversificar nuestro tiempo y estar en contacto con otras personas nos ayuda a desarrollarnos personalmente. Tenemos la posibilidad de adquirir otras habilidades que, de otra forma, no podemos porque o no procede o la actividad que llevamos a cabo no da la oportunidad.
Tanto el desarrollarnos personalmente como poder disfrutar de actividades de ocio y mantener el contacto con diferentes círculos sociales hacen que nuestro humor y estado de ánimo mejoren y que nuestra autoestima aumente.

Todo esto se ve reflejado en el valor que le damos a nuestro trabajo ya que sintiéndonos más capaces adoptaremos más responsabilidades y nos comprometeremos más con nuestra labor a desempeñar y, por ende, con la empresa.

Beatriz San Millán Pérez
@PsicoBSM
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