Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
¿El Santo Grial está en León?
Ayer, 22 de julio de 2014, media docena de turistas japoneses portadores de cierta curiosidad minuciosa y tan contemplativa que hasta podría confundirse con la espiritualidad entraron en el museo de San Isidoro de León para admirar el, según la historiadora Margarita Torres, yo no lo dudo, auténtico y redentor y venerable Santo Grial.
23/07/2014
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
Ese mismo día dos ancianos palestinos abrazaron sus raíces antes de saltar de un décimo piso y hacerse roble y tilosobre el irritado asfalto de Jerusalén: quedaron esparcidos por el pavimento y nadie sabe cuanto amor derramaron los cadáveres.

A Sonia la tildaron de optimista en el Bar Ekole de la Plaza Torres de Omañacuando pidió escuchar a Amancio Prada;le sirvieron Tom Waits con hielo, largo de azufre.

El 22 de julio, el precio de la vivienda cayóun dos y medio por ciento: hay un millón de pisos sin vender.Este mismo día, hace algunos años, murió Sonia.Murió sin saber si Jerusalén volvería a reconciliarse con la vida,sin saber si los dos ancianos se besaron antes de saltar,si a ella la permuta de Tom Waits por Amancio Prada le iba a acabar quitandoel perdurable mal gusto que deja el azufre en la memoria, o si los pisos sin vender se quedarían como ella me dejó a mí,solos y huecos, mudos, fríos esperando el crac bursátil del corazón.

Ella falleció de pie igual que un velero pero sin tener noticia de si el gobierno, que aún no sale de su asombro tras escuchar ahora al President de la Generalitat  decir que Cataluña es la Tierra Prometida, propondrá alguna medidapaliativa anticrisis como la de vender el Santo Grial a plazos, o si aquellos viejos de Jerusalénvolverán a ser habitados algún día, o si alguien comprarála hipoteca de un amor suicida, asfáltico y perenne,o si los bloques de pisos de mi alma siguen padeciendo la soledadde una muerte demasiado temprana.

En efecto muchos de los males contemporáneos se deben a ese analfabetismo lírico de nuestra sociedad que nos hace propensos a confundir las metáforas con la realidad, y, además, nos impide aceptar el hecho de que a veces las metáforas son sólo eso, metáforas.

Sonia se marchó el mismo día en el que la Unión Europeaaprobó la eutanasia para combatir la nostalgia.

Yo desde entonces bebo whisky en el Bar Ekolé porque allí acostumbran a servírmelo en una copa mágica –siempre hay alguien en alguna parte que encuentra el Santo Grial; siempre hay algún pueblo en el mundo que se cree el pueblo elegido-. 

Y,para no confundir las metáforas con la realidad, leo poemas que, a veces, me convierten casi en  un adicto a la coquetería emocional de la tristeza. Y digo a solas su nombre con aplicada duración. Y juego al ajedrez con las palabras. Pero, lo reconozco,lo que no he logrado aún es terminar de escribir este...

Luis Artigue

www.luisartigue.es

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