|
|
Mientras los leoneses y leonesas se preguntan dónde está el alcalde, la ciudad se deteriora por momentos y es que el Sr. Fernández quiere distraer nuestra atención sobre los verdaderos problemas empujándonos a debates estériles y artificiales.
Ajeno a la realidad y ante la ausencia de gestión, el alcalde ha decidido matar el aburrimiento recreándose de una manera nada productiva. A Francisco Fernández ya no le gusta el nombre de nuestro estadio de fútbol, le incomoda el nombre de Antonio Amilivia, quien fuera presidente de la Cultural en los años 50, años en los que por primera y única vez en la historia el club ascendió a la División de Honor. Un ascenso que supuso la construcción del antiguo estadio llamado entonces 'La Puentecilla', siendo en 1971 cuando la corporación municipal acordó por unanimidad darle el nombre de Antonio Amilivia.
Han pasado más de 30 años y el alcalde juega a la duda metódica que nos trae el revisionismo a ultranza. En lugar de cultivar el respeto y trabajar por un proyecto de ciudad, el Sr. Fernández se entretiene en destruir el de los demás. Pero por mucho que se empeñe no conseguirá borrar el apellido Amilivia de esta ciudad. Tenemos un alcalde que pretende censurar y desdeñar el nombre del que fuera abuelo del mejor alcalde que sin ninguna duda ha tenido esta ciudad, Mario Amilivia, una actitud que sólo tiene un nombre: atropello.
El Sr. Fernández prefiere el nombre de 'Ciudad de León' porque según dice el estadio es de todos los leoneses y es que una se cansa de escuchar estupideces que insultan a los propios leoneses a quienes no hace falta recordarles que se trata de una magnífica instalación municipal para su disfrute.
Llamemos a todos los edificios públicos 'Ciudad de León', también a nuestro patrimonio, así el Sr. Fernández podría pasar a la historia como un personaje novelado. León no necesita villanos arrogantes por exceso de confianza, ambiciosos y de malicia alegre.
Pero al alcalde le ha salido el grano leonesista y sus socios de gobierno dicen que la idea del cambio es suya exigiendo que el estadio lleve el nombre de 'Reino de León', una exigencia clave del pacto de gobierno en el ayuntamiento. Tengo que reconocerlo, atónita y desconcertada, pero sobre todo preocupada, le deja a una saber que tenemos unos gobernantes zafios y pueriles. Y mientras discuten sobre un nombre innecesario, los unos se ahogan en sus aires de victoria y los otros se tiran los trastos a la cabeza en una casa a punto de desmoronarse. Lamentable.
Señores, hay que tener sentido de la dignidad porque sólo así la política es digna y dignificante.
Ana Mª Guada Sanz. Portavoz del PP en el Ayuntamiento de León
