Martes 07 de febrero de 2012 | Actualizado a las 09:30 h.
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A partir del domingo 10 de mayo, este será el lugar en el que se ubique el mercadillo. Allí permanecerá al menos seis u ocho meses, lo que se alarguen las obras, aunque no se ha llegado a ningún acuerdo para que, tras las obras de Palpalaguinda, regrese a ese lugar. La intención del Ayuntamiento de León es la de mantenerlo en la explanada del campo de fútbol tras el cambio, ya que la calle en la que ahora se encuentra el resto se encuentra dentro del Plan de Movilidad y se verá afectada por cambios viarios y por otras actuaciones como la integración del tranvía, de autobús urbano o carriles bici.
Y es que de todas las opciones posibles que se han barajado en las reuniones que la concejala de Comercio y Consumo en el Consistorio leonés, María Rodríguez, y los representantes de los vendedores, ésta es la única a la que avalan informes técnicos y de la Policía Local. Según éstos, es “incompatible” la afluencia de público con el desarrollo de las obras y tampoco se puede mantener la seguridad.
La ubicación de la explanada municipal gana en “accesibilidad y seguridad”, según ha explicado la edil, y además, para este lugar, el Ayuntamiento de León comprometerá “todos los servicios necesarios” para el desarrollo de la actividad comercial. Incluso se está planteando ceder el aparcamiento público del estadio Reino de León, bajo el pago de una tarifa. Con esta modificación, la edil ha afirmado que se pretende dar un “impulso” al mercado y evidenciar que es “totalmente falso que el Ayuntamiento quiera acabar con el rastro”, como denuncian los vendedores.
Reticencias de comerciantes y vecinos
El cambio no ha estado exento de oposiciones. Ni los vendedores están al cien por cien de acuerdo, ni las asociaciones de vecinos veían con buenos ojos otras ubicaciones, como la de llevar el mercado al Paseo de Salamanca. Sin embargo, María Rodríguez confía en que el cambio finalmente resulte provechoso para los comerciantes. En caso de que se vea disminuida la afluencia de público al rastro de Clarés, el Consistorio se compromete a buscar una “solución alternativa”.
Ante esta afirmación, la concejala de Comercio y Consumo ha argumentado que “históricamente” los comerciantes han sido reticentes ante los cambios, por considerar que esa situación podría afectar negativamente al volumen de su negocio. Sin embargo, todos los traslados finalmente han sido positivos, como caso del último, cuando el rastro se mudó de la Plaza Mayor a Papalaguinda. En aquel momento, los vendedores también se opusieron, ha recordado Rodríguez.
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