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Constatado el hecho de que el ahorro privado a largo plazo se hace imprescindible para la mayoría de los ciudadanos, queda por analizar las vías de inversión para ese ahorro. En la última reforma fiscal, una de las críticas comunes de los expertos fue que se penalizaba seriamente el ahorro a largo plazo, mientras que la especulación y la inversión a corto plazo, se veían muy favorecidas. Los planes de pensiones lejos de verse favorecidos, para incentivar su desarrollo, se han visto perjudicados en algunos aspectos, al reducir las cantidades máximas de aportación, así como con el endurecimiento del rescate en su modalidad de pago único. En fin, que nuestra legislación fiscal apoya justo lo contrario de lo que necesita nuestro país y la mayoría de los ciudadanos, que es el ahorro a largo plazo y la inversión.
Al margen del tratamiento fiscal, lo cierto es que el inversor inquieto debe hacer un análisis detallado de todas las alternativas que tiene para canalizar ese ahorro, que está pensando en complementar con su pensión pública, cuando llegue el momento. La mayoría de los expertos coinciden en que lo adecuado es comenzar cuanto antes, con cantidades más pequeñas, que se pueden ir incrementando a medida que se aproxima la edad de jubilación o la capacidad de ahorro. La etapa activa de la mayoría de los trabajadores será de unos 40 años, lo que condicionará no sólo la cantidad que se puede aportar cada año, sino también el tipo de inversión o inversiones que puede elegir, dado que puede utilizar varios productos financieros que se complementen entre ellos.
A los productos financieros para ese tipo de ahorro podríamos hacerles tres categorías: 1ª) Los productos del mundo de seguro 2ª) Los planes de pensiones 3ª) Los fondos de inversión. La primera de las categorías tiene en contra la falta de transparencia, la concentración del riesgo en la propia aseguradora, y su escasa rentabilidad. A su favor se puede mencionar que carece de las fluctuaciones de los otros productos.
Los planes de pensiones tienen a su favor la fiscalidad, aunque sea mejorable, la transparencia de un valor liquidativo diario, la diversificación de activos financieros, lo que reduce el riesgo quiebra, así como mejores rentabilidades al poder seleccionar gestores y mercados por parte del inversor en cada momento. En su contra tiene que al ser un mercado con poco volumen gestionado, no hay demasiados productos ni gestores para elegir. No obstante estos inconvenientes deberán mejorar a medida que el mercado se vaya desarrollando más en los próximos años.
Los fondos de inversión no serían propiamente un producto para la jubilación, pero hay personas que los utilizan, porque no necesitan las ventajas fiscales de los planes de pensiones, y se benefician de todas las bondades del mejor vehículo para el ahorro a largo plazo.
Según la capacidad de ahorro del inversor, la combinación de planes de pensiones y fondos de inversión de gestión tradicional, suele ser la mejor vía para unas finanzas personales saneadas que aporten tranquilidad para el futuro.
Finalmente, la hipoteca inversa, es decir, utilizar nuestra vivienda habitual para obtener ingresos adicionales sin tener que venderla, será para muchos otra vía de solución en su pensión futura.
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