Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 20:53 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
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La respuesta es fácil: el que más rentabilidad y menor riesgo tenga. Bueno, bonito y barato. Adentrándonos un poco en la teoría financiera llegamos a la conclusión bastante evidente de que un incremento del riesgo conllevará un incremento de la rentabilidad, y un descenso del riesgo conllevara otro descenso en la rentabilidad.
Es algo evidente pero que debemos tener claro. En lo simple esta muchas veces la respuesta. No existe la inversión perfecta. Si pecamos de arriesgados podemos darnos un buen batacazo, si lo hacemos de prudentes podemos llegar a la "muerte dulce del inversor" tratada ya en un post anterior. Así que, tratados un poco el tema del riesgo y la rentabilidad ( y sin añadir la liquidez) del producto estrella que estas buscando creo que también es evidente que cada uno de nosotros encontrará la mejor inversión en productos distintos. Hay quien es más averso que otro al riesgo, ya sea porque se lo puede permitir, porque le gusta "jugársela"... Hay una gran oferta y cada ahorrador se decantará por la que más le guste.
Déjame darte algunos consejos para orientarte más o menos hacia cual puede ser el tuyo:
1- El primero y más importante: invierte en un producto financiero que no te quite el sueño. Así de simple. No dejes que tus ahorros te quiten el sueño. Tus ahorros están para reconfortarte, para ayudarte en un momento dado o para que te generen una amable rentabilidad. Así que si alguien te esta diciendo "dame tu dinero que te devolveré mucho más en un año" y no tienes ninguna garantía, o te preocupa el riesgo que puede llevar esa inversión directamente obviala. Dormirás mejor y seguro que encuentras algo que te guste más.
2- Documéntate. Busca en Internet o pregunta a entendidos acerca de la entidad o empresa en la que quieres invertir. Siempre te puedes llevar sorpresas, agradables o no tanto que puede darte un respuesta directa y rotunda a la hora de invertir.
3- No inviertas en algo que desconoces. Que nadie te saque la flauta mágica y te encante. Pregúntate si realmente sabes algo de esa inversión en renta fija, o de esas acciones de bolsa. Es importante conocer donde te metes, información es poder, y la desinformación puede acabar en fracaso.
4- Compara entre productos financieros. No me gustan los "subasteros" pero creo que si que tenemos que quedarnos con algo de ellos. No hay que quedarse con lo primero que te ofrecen, muévete, pregunta porque probablemente comparando entre varios productos verás claramente cual se aferra más a tus prioridades.
5- Infórmate de que pasaría si contratas ese producto financiero que finalmente te convence. Clausulas, comisiones, restricciones, liquidaciones, riesgo... que no te quede ninguna duda, para que puedas llevar a cabo el consejo número uno: que no te quiten el sueño tus ahorros.


