El Bierzo
EL BIERZO
El grito del auxilio del 'Ponfeblino' vuelve a sonar para dar vida a la cuenca minera del Sil
La locomotora 31 del ferrocarril que unía Ponferrada y Villablino fue fabricada en 1913 en Munich aunque no fue hasta 1943 cuando la adquirió la MSP por 268.000 pesetas
V. Silván
19/05/2013 (17:52 horas)
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Un cuarto de siglo de silencio roto este domingo por el silbido y el rugir de su motor de vapor, forjado hace ya cien años en los talleres de Maffei en Munich (Alemania). La locomotora 31 del ‘Ponfeblino’ –como se conocía al ferrocarril que unía Ponferrada con Villablino- se puso de nuevo en marcha para reivindicar una vez más un tren turístico que revitalice las cuencas mineras del Sil.

Un proyecto que se fue ahogando a la espera de fondos mineros y que ahora el Ayuntamiento de Ponferrada quiere volver a impulsar. “Es un acto emotivo, reivindicativo y cargado de simbolismo”, afirmó el concejal de Cultura y Patrimonio, Santiago Macías, que desea que esta máquina pueda volver a la calle y recuperar su antiguo trayecto –el que hacía desde 1943- para devolver a la vida a la “deprimida” cuenca minera. “Contribuiría de buena forma a salir de esa crisis una medida como esta que se lleva reivindicando desde hace tanto tiempo”, añadió.

Y es que para Macías la comarca del Bierzo se merece esta oportunidad porque “históricamente ha sido un lugar donde algunos vieron un espacio para extraer esa materia prima desde hace siglos y de dónde ha salido tanta riqueza para toda España y para todo el mundo”. Así, anunció próximas reuniones con los protagonistas y entidades con competencias en esta cuestión, como los municipios mineros y la Junta de Castilla y León.

La locomotora 31, en el Museo del Ferrocaril desde hace exactamente dos años –ahí llego también para celebrar un Día de los Museos- , salió hoy unos metros de su habitual hangar gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Ponferrada y la Fundación Ciudad de la Energía. Decenas de personas esperaron impacientes su salida, adornada por la nube de vapor de sus chimeneas y el grito ronco de su silbato.

La mecánica del “mazo”

Una puesta en marcha que comenzó a primera hora de la mañana, alrededor de las ocho, con la introducción de la primera leña en la caldera, según explicó el aficionado Daniel Pérez, de Ponferrada, pero que lleva ya diez años poniendo en funcionamiento trenes de vapor en el Museo de Ferrocarril de Gijón (Asturias). “La primera leña y, a partir de ahí, ha tardado mucho en coger el primer kilo de presión, pero después con el ventilador de la propia locomotora sube relativamente fácil”, aclaró.

Y es que este tipo de máquinas son “muy simples”, apostilló Pérez, porque todo el sistema es mecánico –nada electrónico ni eléctrico- y “cualquier problema se puede arreglar con un mazo”. Así, 24 años después, la emblemática locomotora del ‘Ponfeblino’, el tren correo, volvió a ponerse en marcha sin problema. “Simplemente es agua y carbón, en este caso con leña porque va la locomotora sola, sin vagones, y como no es necesario arrastrar un gran tonelaje tiene suficiente con el calor de la leña”, aclaró.

Un trabajo que hace décadas realizaba Roberto Alonso, que fue fogonero y maquinista durante 42 años, y que hoy vivió con gran nostalgia el nuevo andar de la PV31, a la que le unen tantos recuerdos y anécdotas. “A veces se rompían las bielas y hasta te quedabas sin frenos y entonces bajando por Villarino lo único que podías hacer era saltar a los vagones en marcha e ir frenando cuatro o cinco vagones para sujetar el tren porque si no lo conseguías sabías que salías del túnel para ir directo al río porque estaba totalmente en curva”, recordó.

Una alemana centenaria

Esta máquina fue fabricada en 1913 en Munich (Alemania) por J.A. Maffei y adquirida por la Sociedad Minera Guipuzcoana para el ferrocarril 'Plazaola' que unía Pamplona y Lasarte. En 1943 esta empresa cedió temporalmente la máquina a la MSP, que finalmente la adquirió por 268.000 pesetas –unos 1.620 euros- y la renumeró como PV 31.

Con una longitud máxima de 13,10 metros, un ancho de 2,45 metros y un peso de 41 toneladas en vacío, esta máquina estuvo en servicio para el transporte de viajeros hasta 1983 y de mercancías, concretamente carbón para la central térmica de Compostilla, hasta 1989. Durante décadas remolcó el añorado tren correo que comunicaba Ponferrada y Villablino, trasladando a millones de pasajeros y a generaciones de bercianos y lacianiegos.

La mítica locomotora fue restaurada por la Consejería de Fomento de la Junta en 2001 en los talleres de Mecalper de Carracedelo y durante casi año y medio descansó en un hangar de los talleres del grupo Alonso –que adquirió la MSP en 1994- en Ardoncino para regresar a suelo berciano hace hoy exactamente dos años. En el Museo del Ferrocarril seguirá pacientemente aguardando volver a hacer su trayecto a Villablino.
 

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