El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo el viernes que las declaraciones de la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, en las que criticó las políticas que prevé implementar Italia respecto a la inmigración, no provocaron ningún incidente y que no hay problemas con el país trasalpino.
"No tiene la categoría ni de incidente", dijo Zapatero en rueda de prensa desde Perú, donde se encuentra asistiendo a la Cumbre de la Unión Europea, Latinoamérica y Caribe, en referencia a las palabras de De La Vega y la reacción que puede haber provocado en el gobierno italiano.
"Con Italia no hay ningún problema, por lo tanto, la aclaración ha tardado poco tiempo y la relación con el gobierno de Italia es y ha sido muy buena", agregó.
Por su parte, el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, se mostró satisfecho con la aclaración del mandatario español.
"Si el presidente español ha dicho cuál es la posición, siendo el Jefe de Gobierno, yo estoy satisfecho", señaló.
Las declaraciones de De la Vega habían provocado un pedido de explicaciones de Roma, por lo cual el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, tuvo que llamar desde Lima al embajador italiano en España, Pasquale Terracciano, para aclarar el incidente, según informó a Reuters un portavoz del Ministerio de Exteriores.
López Garrido le dijo al embajador que la vicepresidenta no estaba criticando la política del gobierno italiano, sino los hechos violentos ocurridos en Nápoles con los inmigrantes irregulares.
El secretario de Estado para la UE dijo que el embajador quedó "muy satisfecho" con la aclaración.
"No respeta la ley"
El incidente diplomático fue provocado por declaraciones en las que Fernández de la Vega, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del viernes, dijo que "el Gobierno rechaza la violencia, el racismo y la xenofobia".
"Y por tanto, no puede compartir lo que está sucediendo en Italia", agregó.
Agregó que "no comparte la política de expulsiones" promovida por el nuevo Ejecutivo italiano, comandado por Silvio Berlusconi, quien acaba de comenzar su tercer mandato como primer ministro, porque "no respeta la ley ni los derechos de los inmigrantes".
"La inmigración es un fenómeno necesario, que es bueno siempre que sea legal y ordenada", sostuvo.
En ese sentido, reivindicó las políticas llevadas a cabo por el Gobierno español: "España trabaja por una política de inmigración legal y ordenada que permita reconocer derechos y obligaciones".
De la Vega enfatizó la existencia de "mecanismos legales para combatir la inmigración irregular y esos son los mecanismos que hay que utilizar, a nuestro juicio, y no otros".
Italia está ultimando leyes de inmigración que podrían incluir la reinstauración de controles fronterizos - pese a que es miembro del espacio Schengen, donde hay libre circulación de personas -, la conversión de la inmigración ilegal en un delito susceptible de cárcel, la aceleración de las deportaciones y la transformación de los centros de acogida en campos de detención.
Estas políticas ya han levantado ampollas en otros gobiernos, como el rumano, que considera que podrían dar alas a actitudes xenófobas hacia sus ciudadanos que residen en Italia.