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Sin embargo, he repasado en profundidad sus maldades “políticas”, su espectacular curriculum, y me he sorprendido pillándole en un gran “renuncio”, en una estrepitosa metedura de pata, casi increíble, pero cierta, que deja al descubierto su vulnerabilidad. Me refiero, ¡claro está!, a esa infamia, a esa cruel maldad proyectada y ejecutada contra Jesús, que a pesar de su debilidad física y mental después de cuarenta días de ayuno y abstinencia en el desierto, salió muy airoso del trance. ¿Cómo iba a caer ante tal chapuza de tentación?
Cierto es que Jesús es mucho Jesús, y, el diablo —por muy diablo que sea y lo bien que conozca su oficio—, fracasará todas las veces que lo intente con El. Pero una cosa es esa, Satanás, el tener que marcharte con el rabo entre las piernas, y otra, aún peor para ti, dejarse el “culo” al descubierto, mostrando al mundo tu falta de sabiduría, tan colosal, que es afortunadamente la mejor garantía de los mortales para no claudicar.
Yo creo sinceramente que la tercera tentación es todo un alarde de ignorancia diabólica. Si en vez de mostrarle a Jesús una gran vista panorámica del mundo, el diablo se hubiera “centrado y concretado” más, mostrándole de cerca un primer plano del maravilloso valle del río Burbia, no digo yo que hubiera caído, pero eso sí que sería y hubiera pasado a la historia como una gran tentación. Se ve demasiado que, entre otras muchas carencias educativas, fallas en la geografía, Satanás, y eso es esencial a la hora de localizar a tus víctimas, para bien tentar…
Habrá también quien piense que si el diablo es socialista Dios tiene que ser de derechas y conservador…, y no es verdad, no lo es. No lo es porque LA VERDAD siempre es revolucionaria, y LA MENTIRA siempre es conservadora.
Así me lo parece a mí. Pero no me hagan mucho caso porque, al fin y al cabo, yo sólo soy un tipo raro, un punto y aparte, un provocador que se pierde en romanticismos que no están al alcance de cierta gente “que sólo tiene tiempo para ganar dinero”. Puedo ser un tentador, pero nunca pescadilla que se muerde la cola, y: «Me gusta entrar en los círculos viciosos si son femeninos» (Pág. 229 de mi libro «A orillas del Burbia»).
Ya se sabe que: «El corazón de los hombres buenos siempre es valeroso, porque hay que ser muy valiente para ser bondadoso. Cobarde es el malvado, el rencoroso, el vengativo. El odio siempre es patrimonio del cobarde, del imbécil, del mezquino. El cobarde se alimenta de odio y se alivia con la crueldad», así consta en la página 331 de mi libro «Picotazos liberales».
La envidia, la maldad, la crueldad, la venganza están siempre al alcance de cualquier idiota, bien sea de derechas, de izquierdas, de centro o de cualquier otra triste realidad política actual.
Lo escribo con toda Burbialidad.
