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OPINIÓN POR BOUZA POL
El autobús y el globo, parábolas
Primera parábola:...
15/11/2010
BURBIALIDADES
...El señor Anselmo fue contratado por Sociedad Colectiva para sustituir al conductor Feliciano que había “escoñado” el motor y la carrocería del autobús de línea y, a duras penas, lo mantenía funcionando, destartalado y renqueante. Anselmo se puso el mono de trabajo y con inteligencia y esfuerzo lo puso a funcionar como una seda hasta alcanzar los 120Km/h, una velocidad de crucero que logró el respeto y la admiración de todos los conductores. Pero un mal día, circunstancias terribles agredieron al autobús en marcha y pusieron de conductor a un tal Jeremías Lucanor que siendo de lo más novato se las daba de experto.
El pipiolo, muy atrevido, se puso a conducirlo pisando el acelerador a fondo, a 140, a 180, a 200 o más kilómetros hora, hasta que lo estrelló y nos dejó a todos malheridos, a todos menos a él, el insensato, que salió ileso y sigue aún al volante exigiéndonos que le empujemos.

Segunda parábola:

Había una vez un señor que se encontró un globo y se puso a soplarlo. El globo se fue inflando poco a poco hasta alcanzar al cabo de ocho años un volumen de consideración. Pero las terribles circunstancias de los malos vientos se lo quitaron de la boca y se lo pasaron a un nuevo soplador. Éste, con muchas ganas de soplar, como un poseso, sopló y sopló… y no conforme llamó en pocos años a cuatro millones de expertos sopladores extranjeros para que soplaran más y más… La juerga, aunque terrenal, fue de lo más divina, se lo pasaban todos tan bien…
Pero un día, el “globón” no aguantó más…y les estalló en la cara.

Conclusión:

Ahora, el conductor irresponsable que destrozó el autobús y el soplador incansable que reventó el globo, que es la misma persona, lejos de reconocer sus propias culpas y sus errores, se dedica a buscar “paganos” por todas partes, a endosarles las responsabilidades a todo bicho viviente (también a los ateos, agnósticos y anticlericales). Pero ¡hombre de Dios!, ¿por qué no condujiste mejor y más despacito el autobús…? ¿Por qué no soplaste con menos ansias el globito…?

Bueno, pues el nivel intelectual de España es tan grande que la conclusión que sacan muchos es: Las culpas son todas del señor Anselmo, y si alguna no lo fuera lo será entonces del Espíritu Santo.

Con toda burbialidad, como siempre.
 

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