Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
El arte irónico, psicoanalítico y magnético de Mónica Jorquera
Un artista es un profesional de la seducción. Por eso amar el arte tiene no poco que ver con esos cuadros que llevamos dentro del corazón como los viajantes de comercio llevan ropa en sus maletas.
26/03/2014
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En efecto, entrar en una mansión de tabiques transparentes, y ver, y verse, y adquirir una perspectiva insospechada de uno mismo y del mundo se parece a visitar, en el Palacio Don Gutierre, la primera exposición individual que acaba de inaugurar esta artista leonesa joven y de nombre a recordar: Mónica Jorquera.

Un comienzo prometedor o, más líricamente dicho, un modo de nacer de pie igual que los barcos.

Se trata de una exposición reducida, recoleta y coqueta en su aspecto, y unitaria y conceptualmente densa en su fondo, que lleva por título RETRATO DE FAMILIA para indicarnos así desde el principio que todo artista que empieza busca, además de su propio lenguaje, su identidad…

La creatividad es en efecto el mejor instrumento del que dispone el ser humano para adentrarse en los misterios del yo.

Y el yo, nos hace ver inteligentemente esta artista con cara de humorista abstracta y maneras como de Anaïs Nin en el París de los años 20, no es un punto de luz independiente sino una interrelacionada red semejante a las estrellas en la noche.

Equidistancias somos.

Y hay que saber reírse de eso a la hora de forjar un retrato de familia, de recrear el hogar materno, de desafiar los límites, de discutir con la completud, porque la alegría es la energía que lleva a la verdadera libertad representativa.

Introduce por eso Mónica Jorquera su exposición con una cita de Sigmund Freud sobre el chiste como puerta de entrada a un mundo plástico suyo en el que la frescura, la alegría y la conceptualización psicoanalítica se dan la mano a la hora de discursar plásticamente, sugerentemente, meticulosamente, bellamente, sobre la identidad transversal.

Estamos ante una artista figurativa que, a pesar de su anhelo experimentador, no rehúye el dibujo. Pero, como apunta el psicoanálisis, ella sabe que el dibujo roza la pulpa de verdad cuando se acerca al lenguaje naïf de los niños o al lenguaje surrealista de los locos.

Los grabados de Mónica Jorquera, de gran contenido conceptual y al mismo tiempo muyelaborados compositivamente, rezuman en efecto de esa verdad elemental y universal que los artistas toman de los dibujos de los niños.

Igualmente hay en esta exposición un toque de surrealismo onírico, de algo que no se puede entender ni olvidar, en su instalación pintoescultórica también incluida en la exposición y que, en concepto, reflexiona sobre la bondad y la maldad natural innata del niño en sí mismo de manera semejante a como tocó este tema el filósofo ilustrado Jean-Jacques Rousseau (véase el Émile).

Además de la presencia del grabado, y del dibujo, del surrealismo y del psicoanálisis, de la alegría y la filosofía, en esta exposición encontramos una variedad elegante y sugerente de microcuadros que, en su conjunto, nos dan idea de que tanto el individuo como la familia en esencia son eso, un mosaico, un puzzle, fragmentos, ecos, compendio de belleza, atisbos e inexactitudes en los que rezuma la necesidad de unidad…

En efecto un artista es un profesional de la seducción.

A ese respecto, con ustedes Mónica Jorquera.

Luis Artigue

www.luisartigue.es

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