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Aunque todo está muy reciente y este gobierno que padecemos está tratando de lavarse la cara, la verdad es que ni con toda el agua de los pantanos conseguirá quitarse la capa de lodo que se ha ganado a pulso. Aunque no hace demasiado tiempo que los mismos piratas habían secuestrado otro barco español, el Playa de Bakio, no parece que se hubiera aprendido la lección.
Somalia es un país africano, en la zona del Indico, en el que impera el desorden, el caos, la ley de la selva y todas las cosas negativas que pueden darse en un lugar con gobierno títere, que nadie reconoce y por lo tanto, sin leyes o con ellas pero que nadie cumple ni obliga a cumplir. Así las cosas, muchos de sus habitantes costeros, han descubierto que los caladeros de pesca cercanos a sus aguas, son atractivos para las grandes flotas europeas y asiáticas y que asaltar los pesqueros, cautivarlos y cobrar los rescates, es un lucrativo negocio que les proporciona lujos impensados para aquél nivel de vida, con un riesgo bastante menor que el beneficio que obtienen.
Todo eso lo saben las autoridades españolas que lejos de proteger a los barcos se han dedicado a ver si son galgos o podencos, si se pueden llevar armas defensivas a bordo o no, si puede o no puede haber soldados dentro de las naves. Con la habitual solvencia de este gobierno se mira para otro lado mientras otros países materializan estrategias y ponen remedios. Ha tenido que llegar el secuestro del Alakrana para que nos demos cuenta de ello. Desde el primer momento que se conoció la captura por los piratas, la gente esperaba la reacción de quienes mandan, para liberar a los rehenes como primera medida y establecer fórmulas que evitaran situaciones similares.
Pero entonces llegó la astrakanada. Treinta y seis marineros confinados en el barco y las autoridades españolas mirando al tendido. Primero escondidos, luego de viaje y esperando no se sabe qué. Tal vez confiados en que el protocolo Atlanta les sacara las castañas del fuego. La cosa se lía mucho más cuando se captura a dos piratas que, según dicen, participaron en la agresión a nuestros pescadores y se los traen a España como botín de guerra. Seguramente era lo que había que hacer legalmente, pero la inoportunidad parece bastante evidente. Luego, dentro de la misma astrakanada, se produce un episodio tragicómico con la averiguación de la edad del piratita Willy. Un día tenía 17 años y muchos meses, al siguiente ya había cumplido los 18 y así sucesivamente por más de una semana de indagar, en todo un tratado de genética fallida. Paralelamente el barco seguía secuestrado con los marineros dentro, vejados y maltratados implorando el apoyo de la ciudadanía, por medio de sus familias. Y así durante más de un mes y medio para que, finalmente, se paguen 4 millones de dólares por la liberación, justamente el doble de la cantidad inicial pedida, que fue creciendo a medida que pasaba el tiempo. Solamente la movilización ciudadana, la evidencia del ridículo de los ministerios intervinientes y la fuerza de los familiares, fue capaz de lograr que el Presidente diera la cara. Eso sí, para anunciar la liberación estuvo presto, raudo y veloz. Esa foto sí le gustaba. Solo dos consideraciones a ello: Si la solución estuvo en el pago del rescate y el Gobierno no ha pagado, ¿Dónde está su mérito? Creo que la sonrisa nerviosa de nuestro paisano, durante la comparecencia era bastante elocuente. Otra más. Sí como parece evidente había que pagar, ¿Porqué no se hace desde el principio, se libra del sufrimiento a los pescadores, se ahorran dos millones de dólares y se evita el ridículo ante el mundo? Pero aún había que hacerlo peor y la astrakanada (farsa teatral disparatada y chabacana), tenía más actos. Durante el tiempo del secuestro, la ministra de defensa informa que los tres supuestos desembarcados a tierra somalí, están bien y los tienen controlados. Posteriormente se supo que nunca abandonaron el barco. Las dos fragatas de la Armada, escoltando al barco atunero después de ser libre, camino de Porth Victoria y cuando ya no había ningún peligro, solo puede interpretarse en clave propagandística y de imagen de la Sra. Chacón. Las manifestaciones del Jefe de Estado Mayor, con la ministra de testigo, relatando como se trató de disparar a los últimos piratas que abandonaron el barco para intentar detenerlos y las manifestaciones simultáneas del patrón, diciendo que no se disparó ningún tiro en ese momento, forman parte de toda la representación. Mas parece que se tratara de escoltarlos que de apresarlos.
Y por fin el akelarre. Lo digo por la parte vasca de esta historia. Una vez logrado el final feliz de todo el incidente, se produce otra acción sin sentido y también bastante rarita. Había pasado un tiempo ya desde que el Presidente anunciara que el barco estaba libre y todos los telediarios de mediodía dieran la alegre noticia cuando los servicios informativos de TV1, deciden interrumpir la emisión normal para dar en directo una rueda de prensa desde el ayuntamiento de Bermeo, convocada por los familiares. Allí acompañadas por el peculiar alcalde bermeotarra, aparecen unas cuantas señoras explicando algo que nada añade a lo que se había dicho y visto ya y que carecía de interés. No acierto a ver el alcance informativo nacional de tal presencia, pero sí que me fijé en los esfuerzos admirables que tuvo que hacer la locutora de continuidad, para tapar con su voz en off las preguntas y respuestas en euskera. El remate final lo escenifican, renunciando a viajar en un avión español hasta Seychelles, para poder reunirse con sus familiares dos días antes, como sí hicieron las gallegas. Tal vez éstas tenían mas prisa por verlos, abrazarlos y estar juntos cuanto antes. Suele ocurrir cuando los sentimientos son libres y no se mediatizan con mezclas políticas absurdas.
Como de lo que se trata es de lavarse la cara y no tanto de trabajar, este Presidente acaba de anunciar el último invento: La Economía SOStenible. El día que se preocupen mas por trabajar y menos por su imagen, estaremos entrando en el grupo bueno de países y dejando atrás el inSOStenible en el que nos han metido estos políticos, junto a potencias europeas tan destacadas como Grecia y Chipre.
