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Pero nada más lejos de la realidad. A base de su inexpugnable defensa y de su demoledor contraataque, el conjunto alemán llevó a efecto su particular venganza y le endosó al conjunto marista un 38-28 que deja bien a las claras el potencial del Kiel ante un Ademar al que, sin embargo, no se le puede discutir falta de voluntad a la hora de afrontar un encuentro de esos que hay que disputar sólo por vivir el sueño de Europa.
Sin mostrarle miedo al rival, el Ademar afrontaba el inicio del encuentro por detrás en el marcador, pero a unas distancias que podían ser abordables si la dinámica del juego lo hubiera permitido. Sin embargo, con el paso de los minutos, los leoneses fueron perdiendo de vista al conjunto alemán, que supo aprovechar bien los errores colectivos del equipo marista.
Las pérdidas de balón tanto en ataque como en defensa permitieron que el Kiel pudiera hacer buenas esas circunstancias para seguir sumando en el marcador. Con el 11-6, Isidoro Martínez solicitó tiempo muerto para tratar de detener el avance de los alemanes, que comenzaban a cosechar una distancia considerable.
Ritmo de vértigo
Pero de poco sirvió, porque los locales, a pesar de los seis goles de Ruesga, uno de los mejores jugadores de los leoneses durante este primer periodo del partido, no daban tregua, hasta que consiguieron llegar al descanso con un 19-13 a su favor.
Y, en la segunda parte, más de lo mismo. El Kiel alemán imprimió al partido un ritmo vertiginoso que un Ademar mermado también en efectivos por las bajas no consiguió seguir. El conjunto leonés entonces comenzó a mermar su concentración en defensa y dejó de lado el trabajo de grupo ante la apabullante superioridad del equipo germano.
Una situación que tampoco permitió que, en ataque, el conjunto marista pudiera tener opciones de mantener un cierto control en el marcador, perdidas ya las opciones de poder plantarle cara en el juego el Kiel. Isidoro Martínez, en los primeros compases de la segunda parte, trató de detener la ‘sangría’ convocando tiempos muertos que no sirvieron tampoco para poder conseguir una diferencia de goles más corta.
Marcador significativo
Así, el conjunto leonés, con rentas inferiores de una decena de tantos durante toda la segunda parte, no pudo hacer más que tratar de contener el juego alemán y dejar correr el tiempo hasta la finalización del encuentro, cuyo marcador reflejó al final un significativo 38-28.
Sin embargo, tras la derrota del Montepellier ante el Copenhague, y a falta de la disputa de la última jornada en el Grupo D de la Liga de Campeones, el Reale Ademar es tercero, posición desde la que abordará su participación en la siguiente ronda de la competición europea, los cuartos de final.
Ficha técnica
38 Kiel (19+19): Omeyer (Palicka), Sprenger (-), Jicha (5), Narcisse (5), Ahlm (2), Andersson (4), Klein (6), Zeitz (1), Ilic (10, 4 p), Palmarson (1), Lundstrom (-), Kubes (1), Reichmann (3).
28 Reale Ademar (13+15): Losert (Álamo), Cabanas (3), Ruesga (8, 3 p), Ferrer (2), Andreu (1), Antonio García (2), Stranovsky (-), Baena (4, 1 p), Carou (-), Cutura (2), Goñi (1), Borges (5).
Árbitros: Horacek y Novotny, de República Checa. Excluyeron por dos minutos a Andersson, Kubes, Palmarsson y Zeitz (2) por Kiel y a Ferrer, Baena, Cutura y Andreu, éste en tres ocasiones hasta que se le mostró tarjeta roja en el minuto 56, por Reale Ademar.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la novena jornada de la Liga de Campeones en el grupo D disputado en el Sparkassen Arena ante más de 11.000 espectadores.

Carlos Ruesga, el mejor del Ademar, se dispone a lanzar. (Foto: ademar.com)

