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REPORTAJE 
Donde la crisis llega de puntillas
Las ventas de coches de gama alta, hoteles de cinco estrellas o joyerías de lujo también sufren la situación económica, aunque de una forma muy ligera
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Ical       09/09/2012
Una pareja observa el escaparate de una joyería en la capital vallisoletana. (Foto: Miriam Chacón)
Una pareja observa el escaparate de una joyería en la capital vallisoletana. (Foto: Miriam Chacón)
Pocos son los que han atravesado alguna vez la puerta de una joyería de lujo, de un concesionario de coches de gama alta o de un hotel de cinco estrellas, con suite incluida. Seguramente, las condiciones económicas no lo permitían. ¿Pero cómo soportan estos sectores la crisis? A diferencia de la gran mayoría de los habitantes de Castilla y León, los clientes habituales de estos establecimientos continúan acudiendo a ellos, incluso en algunos casos más si cabe que antes de 2008.

Una conocida joyería del centro de Valladolid, de la que sus propietarios prefieren guardar el anonimato, se puede permitir el ‘lujo’, y nunca mejor dicho, de mantener a los cuatro empleados con los que trabaja desde hace mucho tiempo, más otro en el taller. “Hemos mantenido la clientela durante la crisis y no puedes reducir trabajadores si quieres mantener una joyería de lujo”, espeta el dueño, quien no esconde que en este sector se ha dado una situación muy extraña, ya que hace dos o tres años la clientela era fija, mientras que ahora “ya no es tan continua, sino más espaciada, y adquieren objetos menos valiosos”.

Lo reconoce a la vez que admite su estrategia de ventas ante aquellos cuyo poder adquisitivo supera con creces la media regional: “Antes, vendías un producto y había muchas posibilidades de lograr otra venta superior en el momento. Ahora achuchan más, ponen más pegas”. Pero para no perder a sus más cercanos ofrecen promociones y a los clientes de toda la vida, descuentos. Otra peculiaridad de la crisis es que en este negocio, como en otros muchos, conocían las ventas con las que contarían a final de mes. “Ahora a lo mejor vienen principios de mes buenos y luego a partir del 20 bajan”, lamenta.

No es muy diferente la situación del sector del automóvil de gama alta. Todo el que acude a un concesionario de este tipo ya está advertido de los precios. Por eso, si entra, es porque puede pagarlo. Con esta premisa, el responsable de comunicación de Grupo Julián de Burgos, Guillermo Díaz, asegura que aunque las ventas han bajado en torno al 60 por ciento en general, se ha experimentado un repunte en la adquisición de vehículos de gama alta, con un alto precio en el mercado y, por tanto, “asequibles solo para unos pocos”.

Marcas como Infinity o Volvo han superado en un 20 por ciento en ventas a las de otras generalistas, pese a la complicada situación de las finanzas y los bolsillos. “El comportamiento en las ventas de estos coches de lujo ha sido mejor”, sostiene, al entender que la situación económica de sus compradores no se ha visto tan afectada como la del trabajador medio: “El comprador de un coche premium sabe lo que busca y paga por ello lo que el mercado demanda”.

Con precios que superan en muchos casos los 60.000 euros, coches de alta gama como los que comercializa este grupo de Burgos son adquiridos por personas de toda la Comunidad. “Se venden dos o tres coches al mes y el cliente espera hasta dos meses para acomodarlo a sus necesidades”.

No para todos igual

No puede decir lo mismo la marca Jaguar, que desde el año 2006 ha sufrido una evolución negativa de ventas, como el resto de marcas. Tanto que hoy en día representan la mitad de lo que era en ese año. El director general comercial de Jaguar Land Rover Iberia, Javier Agote, se consuela y afirma que a pesar de ello, en 2012 es la marca premium con mayor crecimiento respecto a 2011. El tipo de cliente de este concesionario de Valladolid es muy fiel, aunque las novedades han permitido acceder a un mayor número de potenciales clientes que anteriormente se decantaban por otro modelo de la competencia.

La situación general del mercado, añade Agote, ha provocado que los clientes tiendan a invertir menos en la compra del coche, y de esta manera se dirige hacia modelos más accesibles. Desde el concesionario de Jaguar Salamanca no niegan que la marca esté en cifras positivas, aunque aún lejos del 20 por ciento que roza el crecimiento de este tipo de vehículos a nivel nacional en el primer cuatrimestre del año.

Explican que los fabricantes se adaptan a las condiciones del mercado y fabrican modelos más asequibles para que la gente que pierde poder adquisitivo pueda seguir siendo fiel a la marca. Sin embargo, en una época como la actual “parece poco prudente y cuesta más realizar actos que demuestren que no se está económicamente mal”.

A eso se suma la circunstancia de que quien tiene dinero prefiere esperar “a ver que pasa”. Así, al contrario que hasta ahora en el mercado del lujo, las decisiones de compra se dilatan más en el tiempo y empieza a darse la anécdota de personas que compraban coches de alta gama cada dos o tres años gama que se sorprenden al saber que han de pasar la ITV.

Precisamente, este factor es el que ha causado la caída de ventas en Muvesa Mercedes, en Valladolid, donde comercializaron un 60 por ciento menos que en 2007 y sitúa al concesionario en niveles de 1992, según explicó su director comercial Ángel González, quien matiza que se han visto perjudicadas tanto los vehículos de gama alta como los media. Otra de las razones de este descenso es que los coches de empresa han desaparecido porque las propias compañías han disminuido costes.

Las ventas de coches que más han bajado son los valorados entre 30.000 y 50.000 euros, que son precisamente los de empresa. “Mientras otros años vendíamos bastantes más coches de un precio superior a 80.000 euros, en 2011 se vendieron muchos menos, En España, se ha pasado de vender más de 40.000 unidades de Mercedes a algo más de la mitad, unos 23.000 el pasado año”, lamentó.

Mayor ocupación

Aunque inició su andadura cuando todas las previsiones económicas lo desaconsejaban, el director del hotel de cinco estrellas Don Gregorio en Salamanca, David Ruiz, asegura que a lo largo de sus cerca de tres años de vida “no ha hecho más que crecer”. Se trata de un establecimiento de gran lujo, en el centro de la capital charra, que ofrece “el producto más caro probablemente de Castilla y León”, en cuanto a habitaciones se refiere, pero es que en su opinión, a quienes buscan la “máxima calidad” no les preocupa el precio.

Ruiz explica que en estos años han conseguido hacerse un “hueco” en el mercado, con un porcentaje de ocupación “muy aceptable” en temporada baja y en fechas puntuales cercano al 90 por ciento, por lo que se muestra “muy satisfecho” con la evolución de este hotel, de compuesto de 17 habitaciones, destinadas a un cliente “que busca calidad y no precio”, y que confiesa está atrayendo de momento a más turistas extranjeros que nacionales.

El precio de una suite, tiene tres en total, asciende a 450 euros la noche, con el desayuno incluido y asegura que “no venden más suites, porque no tienen”, ya que es lo más demandado de este hotel, aunque el resto de las opciones son también “muy especiales”, apunta.

La Posada Real Casa del Abad de Ampudia (Palencia) -integrada en tres grupos de lujo-contó en 2006 con el primer balneario de tipo 'spa-wellness' ubicado en el conjunto de una instalación hotelera que acoge un viejo caserón del siglo XII. Pese a la crisis, según su responsable comercial, Begoña Mínguez, se ha mantenido el perfil de cliente de poder adquisitivo medio-alto procedente en su mayoría de Madrid, País Vasco, Galicia e Inglaterra. "Los precios se han bajado con algún tipo de oferta y el spa atrae mucha gente, por lo que la media de ocupación se mantiene", explica. Mantienen la plantilla, pese a la crisis, y el mismo número de clientes: grupos de empresas, cazadores, médicos y laboratorios siguen siendo clientes fieles.

1.200 euros la noche

La provincia de Zamora cuenta sólo con un hotel de cinco estrellas que, además, no está en la capital, de manera que quien busque la exclusividad de una suite presidencial debe viajar hacia el alfoz de Toro, concretamente, cerca Peleagonzalo, donde se localiza el Valbusenda Hotel Resort&Spa.

El visitante puede disfrutar de estos servicios, siempre que pueda gastar 780 euros la noche en temporada baja, cifra que asciende a 1.200 en temporada alta. Unos precios que no suponen un problema para su tipo de cliente. A ello se suma el vino, hilo conductor de este lujoso espacio. El director y enólogo de Numanthia, Manuel Louzada, señala que disfrutar de una botella de 750 mililitros de Termanthia 2004 en Valbusenda Hotel Resort&Spa rondó los 130 euros, aunque su precio es difícil de calcular, ya que está agotada desde hace años.

En declive

No todos los hoteles de cinco estrellas de la Comunidad viven un momento dulce durante la crisis. En Bohoyo, en plena Sierra de Gredos abulense, se encuentra el Hotel Real, cuyo director, Álvaro Martín, reconoce que la crisis se ha empezado a notar desde mediados de 2011. Asegura que la facturación ha bajado un 20 por ciento “y va en declive mes a mes”.

No obstante, sus huéspedes de “poder adquisitivo medio-alto” no faltan a su cita fija, asiduos a la habitación más cara, la ‘suite ejecutiva’, cuyo precio está por encima de los 200 euros la mayor parte del año y que alcanza los 240 en temporada alta.

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