Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
Discriminación laboral
(poema inédito con el que celebro e invito a celebrar el Día Internacional de la Poesía 2015)
18/03/2015
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
Horrible nuestro,
te vemos llegar al trabajo cada mañana y decirle buenos días a la existencia así,
revestido de intensidad y de luz
como diciendo sin decirlo he aprendido a atesorar mi entusiasmo y mi venganza es ser feliz,
y asimismo te vemos como obstinado en venerar la libertad no libre de la heterodoxia
(ignoras nuestra gestión política de la represalia
tal que si no nos debieras
tu elitista deserción de la barbarie)…

Horrible
nuestro,
en efecto tu irreverencia ante el temor como ficción disciplinaria se debe
a que llevas años decantando tu mundo para que quepa en ese idioma insidiosamente llamado poesía
–idioma que aquí consideramos coquetería emocional-;
disfrutados años leyendo o fumando libros para introducir mediante una boquilla dorada plenitud dentro de ti
como si la lucidez, en vez de fastidiosa imposibilidad, fuera una oscilación
entre el entender y el sentir;
apasionados
años
domiciliado en tu alma,
y porque ya vivas en una casa que piensa y labres poemas con espirituoso ritmo de aventura y fraseo de jazz y lenguaje acumulativo como el de las cartas de embarque al reverso del horizonte
no vamos a cesar de intentar abaratarte la dignidad,
ni a desistir de permanecer apostados en nuestra conveniencia de clan,
ni aún menos pasaremos a ordenar exterminarte
no sea que te fortalezcas con las lecciones del vencido.

Quisiéramos que, si de verdad dedicarse a la belleza es un trabajo, produjeras en serie
para obtener ovaciones fiscales
siendo así fiel a esta época;
que con el atractivo y la clase del anciano que va a la tumba por su propio pie
redactaras sólo anuncios con algo de carta de despido de la realidad
hasta que, debido a una indigestión de doctrinas, el miedo competitivo
te redujera poéticamente a la bohemia
o el academicismo…

Pero apenas entendemos ese empeño tuyo
en un lírico desistir de ir al mismo paso que adeptos o disidentes,
siempre listo para la revolución y el vuelo sin motor,
aún posibles para ti la felicidad y el desenfreno y las ceremonias de la belleza,
aún soportable una borrascosa sensibilidad a la intemperie.

Vale, nosotros a causa de nuestro funcionariado mental carecemos de ojos o palabras
para la emoción compleja
pero somos los que portamos el ostentoso, fálico,
cetro de mando
y tú insolentemente te haces proteger por el campo magnético de esa finura moral
que convierte tus poemas en sospechosos reflejos de cierto equilibrio interno
que esperamos transitorio.

Horrible nuestro
que en noches primordiales practicas la celebración reintegradora de la poesía,
vuelve al asfixiante oficialismo por nosotros promovido en el que jamás coinciden
fulgores y desvelos,
y sobre todo desiste de insurrecciones simbólicas
que puedan alterarnos el pulso.

En caso contrario los repartidores de camisas de fuerza te acabarán tomando
a ti también como rehén

para que todo siga

como siempre.

Luis Artigue
www.luisartigue.es 

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