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REPORTAJE
De 'El Caserío' no me fío
La multinacional Kraft Foods mantiene sus planes de recortes, planea trasladar a Bélgica la producción de la histórica marca y dejará en la calle a 25 trabajadores de su factoría leonesa
leonoticias.com
31/01/2009 (12:31 horas)
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De nada han servido los esfuerzos para conseguir que la multinacional Kraff reconsidere sus planes estratégico, que incluyen el cierre de una de sus plantas más emblemáticas y que afectan directamente a la factoría de Hospital de Órbigo, que perderá a 25 de sus trabajadores.

Ochenta años después de que El Caserío sacara al mercado sus famosos quesos en porciones triangulares, la multinacional Kraft Foods, propietaria de la marca desde 1992, cerrará su planta principal en Mahón (Menorca) para trasladar la producción a Namur (Bélgica).

Factoría rentable

173 trabajadores perderán su puesto de trabajo y más de 400 empleos indirectos -ganaderos y agricultores- se verán «seriamente afectados», según calcula el comité de empresa de esta factoría, que cifra en doce millones de euros las pérdidas económicas que supondría el cierre de la planta menorquina.

La situación se agrava con los planes de reestructuración en la factoría leonesa de Hospital de Órbigo y la catalana de Montornés del Vallés, de dimensiones mucho más reducidas. "El problema de todo esto, además, es que la factoría es rentable, luego el traslado y la reestructuración en Mahón, León y Cataluña no está justificada. Obedece exclusivamente a un interés por llevarse una producción rentable a otro lugar", se advierte desde los sindicatos.

16.000 toneladas anuales
 
La fábrica de Menorca venía produciendo 16.000 toneladas anuales de quesitos, lonchas y queso rallado. Todo apunta a que ahora esta histórica marca de alimentación en España e icono publicitario morirá en su exilio por exceso de queso fundido. «La estrategia de la compañía en esta categoría (fundido) consiste en centrarse en sus marcas ya consolidadas en Bélgica», aseguran los representantes sindicales.

La empresa dice que hace lo correcto

Pero la empresa tiene una visión diferente. Asegura que los despidos en sus tres factorías están justificados y que con esta medida garantiza el futuro del resto de los trabajadores. "Estamos haciendo lo correcto para garantizar la competitividad de su negocio en unas condiciones de mercado difíciles. Kraft hará todos los esfuerzos necesarios para minimizar el impacto de estas medidas y tratará a todos sus empleados con respeto y equidad", aseguró la empresa en una nota oficial.

"Las estructuras organizativas de las plantas de Hospital de Órbigo (León) y Montornés del Vallés (Barcelona) se reducirán mediante la creación de unos servicios de gestión compartidos. Esta nueva estructura permitirá reducir significativamente los costes fijos de estas plantas e incrementar su competitividad", también advirtieron en su momento.

Menos mahonesa en León

La restructuración en la planta leonesa llega no solo por un problema de 'quesitos', según la empresa. "La planta de Órbigo dejará de producir varios formatos de la categoría de mayonesa. Esta medida se adoptará para favorecer la rentabilidad de esta línea de productos. El recorte de personal y la discontinuación de los formatos de mayonesa tendrán un impacto combinado de 25 puestos de trabajo".

Los orígenes

Los orígenes de El Caserío se remontan a los primeros años de la década de los 30, cuando el fundador de la empresa, Pedro Montañés de Villalonga, inicia la fabricación partiendo del queso artesanal que se producía en las fincas ganaderas de Menorca. La primera porción triangular se comercializó en enero de 1931.

La máquina necesaria para su elaboración se había importado de Suiza y las cajitas redondas de cartón se compraban ya terminadas. Durante la guerra, la empresa adquirió en un desguace la maquinaria con la que desarrolla su propia planta industrial y así se aseguró la continuidad de la actividad.

En los 50, los célebres quesitos fueron llegando al mercado nacional hasta alcanzar una posición hegemónica gracias también a su lema publicitario, 'De El Caserío, me fío'. Pero hoy por hoy uno no puede fiarse.

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