Opinión
OPINIÓN POR BEATRIZ SAN MILLÁN PÉREZ
Dating, la búsqueda de amor sin compromiso en las redes sociales
Las redes sociales son una realidad en nuestras vidas. Estamos rodeados de amigos y contactos que, a veces, no conocemos más que de vista o de haber compartido una tarde con amigos en común.
08/05/2014
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LA NARANJA MECÁNICA
Pero no sólo están las redes sociales como Facebook o Twitter en las que compartimos información con amigos. La evolución natural de las redes sociales ha dado lugar al boom de las páginas de “dating”, redes sociales específicas para conocer gente y buscar nuevos contactos sociales e íntimos. Páginas como Badoo, eDarling, Meetic, Match, etc., son webs donde se desarrolla el “dating”.

Vivimos en un mundo deshumanizado en el que cada vez es más difícil establecer relaciones de amistad, de pareja o de cualquier otro tipo. Tenemos grandes dificultades para establecer el contacto con la realidad porque no podemos pasar sin nuestras redes sociales habituales donde tenemos a todos nuestros amigos juntos sin necesidad de verlos presencialmente. Sin embargo, este contacto con nuestros amigos es cada vez más vago y, en muchas ocasiones, se reduce a un “me gusta”.

Al igual que estamos distantes con nuestros amigos también lo estamos para conocer a gente nueva. Las posibilidades de entablar nuevas relaciones desde el plano real se ven reducidas debido a que no pasamos tanto tiempo fuera de casa y cada vez realizamos menos actividades que supongan un contacto real con otras personas, hacemos cursos on-line, trabajamos desde casa, tenemos a nuestros amigos en Whatsapp o en las redes sociales, etc. Así vamos perdiendo habilidades sociales para establecer nuevos contactos.

Desde nuestro ordenador nos sentimos más seguros y el hecho no ver la cara de la persona con la que hablamos nos permite tomarnos ciertas libertades que de otra forma no podríamos. No vemos la cara de aceptación o de rechazo, sólo sabemos si nos responden pero nuestra identidad no queda comprometida porque el rechazo es algo privado y anónimo.

Por otro lado, en internet tendemos a mostrar nuestra mejor imagen, con lo que tenemos un concepto idealizado de todas las personas que están en las redes sociales. Así nuestras expectativas también van en consonancia con lo que vemos; creemos que vamos a encontrar a nuestra pareja ideal pero la verdad es muy diferente. Primero, porque puede que nosotros mismos creamos no estar a la altura y, segundo, porque la hora del encuentro puede que nos lleve a un fracaso en nuestras expectativas por descubrir que, en realidad, no hay nada de ideal en la persona con la que nos ilusionamos.

Sin embargo, somos seres sociales y necesitamos contacto humano: físico, cariño, sexo, pero, sobre todo, apego, aceptación, comprensión y estabilidad. Instintiva y evolutivamente buscamos la supervivencia pero esta misma evolución hizo que desarrolláramos un cerebro capaz de tener sentimientos complejos como es el amor.

Por esta razón no podemos dejar de buscar contactos interpersonales que satisfagan nuestras necesidades de seres sociales. Así surge el “dating”, de la necesidad de entablar una relación rápida y sin demasiados costes emocionales.

Aunque también se utiliza el “dating” para encontrar parejas estables, no suele ser así en la mayoría de los usuarios. Por lo general, buscamos contactos de una noche o contactos esporádicos que no tienen demasiada duración en el tiempo porque no suelen dar muy buenos resultados. Acabamos dándonos cuenta de que no es lo que buscábamos o lo que creíamos que íbamos a encontrar o puede que nuestros objetivos y los de las personas con las que entablamos relaciones no coincidan.

Además, tenemos miedo al dolor y a pasarlo mal. Por eso, procuramos mantener estos contactos esporádicos que nos proporcionan una pequeña dosis de afecto aunque después nos quede el vacío por dentro. Los sentimientos de soledad pueden volverse más fuertes lo que nos lleva a una búsqueda más ansiosa por todas las redes sociales de contactos para sentirnos más valorados y aceptados.

Los adolescentes y jóvenes no sólo utilizan el “dating” y sus plataformas virtuales para aliviar su soledad sino que también es una forma de experimentar, probar lo desconocido de una forma, más o menos, segura. En cambio, en las personas adultas, también existe el miedo a quedarse solo en un futuro cada vez más cercano porque a medida que pasa el tiempo se reducen más nuestras posibilidades de conocer a otras personas. Las amistades que tienen obligaciones familiares comienzan a distanciarse por falta de tiempo y de intereses comunes a los que no las tienen. Y, de nuevo, nuestra red social se ve más reducida y nos aporta nuevos argumentos para buscar contactos más afines a nosotros.

Beatriz San Millán Pérez

@PsicoBSM 

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