Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
 Cultura municipal a coste cero o la conjura de los necios
¿Tú qué sabes hacer? Yo soy arquitecto. Pues a urbanismo...
26/02/2013
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
...¿Y tú? Yo soy abogado. Pues al área jurídica. ¿Y tú? Yo no tengo formación ni información. Pues a cultura…

Como dice Ignatius Reilly, protagonista de la ácida y más que humorística novela de John Kennedy Toole La conjura de los necios, “a veces uno tiene que pararse para tratar de recordar en qué momento se fue todo a la mierda”. En efecto a veces, al tratar de hacer repaso del bochornoso estado de las cosas antes de escribir esta columna, uno se pregunta qué ha sido del respeto por la inteligencia y la creatividad que se deriva de ese alimento estético y ético del alma que llamamos cultura.

No hay modo de ocultar que al pensar en la cultura institucional de hoy se me salta la risa como al leer a John Kennedy Toole y, como si lo explicara culturalmente un poco todo, me sobreviene la cita con la que empieza La conjura de los necios: “cuando en el mundo aparece alguien brillante puede identificarse por este signo: todos los necios se conjuran contra él”.

Así las cosas valga decir que parece estar extendida en León la institucional certidumbre de que, para trabajar en un departamento de cultura, como para dirigirlo, no es imprescindible ni casi necesario conocer los resortes del propio mundo de la cultura ni su funcionamiento (por eso llega a resultar casi un handícap contar en tal ámbito con criterio y un paladar entrenado en saborear las excelencias del espíritu).

No, para trabajar en cultura no hace falta ningún “saber específico”. Buena prueba la da el hecho de que, durante estos años de bonanza económica pre-crisis, los departamentos institucionales no solían contratar la cultura directamente sino que ésta se subcontrataba a empresas de servicios culturales, las cuales, por un turbador precio añadido, surtían de eventos a esas instituciones sin que sus gestores y técnicos tuvieran apenas que ejercer.

Pero la coyuntura, como las sábanas de las camas alquiladas por horas, da la vuelta: ahora estamos en crisis y hay que economizar. 

Así las cosas en este convulso momento ya no sólo no hay dinero sobrante para subcontratar la cultura, sino que directamente ya no hay dinero cultura (sabido es que en León no existe termino medio y aquí se pasa sin intersección del verano al invierno y del pan a las hostias).

Y sí, debido a la coyuntura la nueva moda municipal es solicitar a los creadores así, mediante sofismas argumentales, que renuncien a su sueldo para poder de ese modo ofrecer cultura institucional a coste cero.

Tal vez haya en verdad creadores que respeten tan poco su obra y a sí mismos que contribuyan a que, en estos tiempos fríos y confusos como palabras mezcladas con la nieve, quienes vivan de la cultura sean tan solo los políticos del área de cultura, pero, al hacerlo, sin duda estarán contribuyendo a su empobrecimiento y al de todos, y estarán desaprendiendo que la cultura es en esencia dignidad.

¿Cultura institucional a coste cero? Sé que aunque es real parece inconcebible, pero, como dicen los profesores de bachillerato, esto no es nada: ya verás cuando nuestros concejales sean los de la ESO.

 Luis Artigue

www.luisartigue.es

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