Martes 22 de mayo de 2012 | Actualizado a las 19:16 h.
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No quiero insistir en lo que todos ya sabemos y estamos empezando a padecer, estoy de acuerdo en la bondad de mantener un espíritu positivo ante la adversidad pero sin alejarse de la realidad porque además, inexperta de mi, tampoco sabría aportar soluciones. Tenemos la crisis mas preocupante de los últimos 70 años y aunque algunos agoreros quieran compararla con la famosa del 29, que como un huracán azotó sobre todo a Estados Unidos, el famoso jueves negro, hoy estamos mucho mas preparados y nuestros sistemas económicos son distintos y mas solventes.
Pero si he de hacer unas consideraciones, mas cercanas, mas humanas que las cifras y los números, mas dolorosas y que son las consecuencias de esta situación.
Me refiero al paro. Como caballo desbocado está arrasando nuestro sistema productivo. Hablamos ya de 2.600.000 parados y en estos días, con terror, escuché a un experto economista sobre la posibilidad de alcanzar los 3.000.000 para comienzo del año.
¿Qué nos ha podido ocurrir para que en unos meses la tasa de desempleo haya crecido un 30%, la mayor de toda Europa? O mas claro aún, que cada mes se destruya una media de casi 100.000 empleos? O que tengamos el déficit comercial mas alto de la OCDE?
Por qué esta crisis afecta a España mas que a ningún otra región europea?. No éramos un país próspero y saneado?
El otro día decía un alto dirigente sindical, que si su sindicato no planteaba algún gesto de manifestación era porque ellos únicamente se movilizaban cuando se vulneraban los derechos de los trabajadores.
Quedé paralizada y mi cerebro no quería recibir lo que había oído. El quedarse una persona sin trabajo ¿ no es perder derechos? La incertidumbre, la inquietud, el agobio de no saber cómo llegar a fin de mes, como pagar los créditos, las hipotecas, los estudios de los hijos, Son derechos, bondades privilegios?.
Explicaba que la causa de esta situación era debido al sistema productivo actual que no ha sido el adecuado, sus pilares se asentaron sobre el sector de la construcción, y no sobre el sector industrial y en I+D, como hubiera sido lo correcto. Ahora entiendo el famoso comentario del Sr.Solbes que en una entrevista como de pasada vino a decir mas o menos que seguramente "no hay mal que por bien no venga".
No dudo de la certeza de estas aseveraciones, Dios me libre, pero estoy pensando en industrias como la automovilísticas, por ejemplo ahora Renault, o en otras mas importantes que en estos últimos años o se nos han ido, la famosa deslocalización o han cerrado.
O sea tenemos la crisis internacional que todos padecen mas la nuestra propia derivada de que no hemos hecho bien los deberes. De quién es la responsabilidad? Y esto lo dicen ahora?
Para qué nos han servido tantos pactos, acuerdos, apretones de manos, entre las fuerzas económicas, sociales, gubernamentales con fotos incluidas, o los múltiples informes de los Consejos Consultivos, los gabinetes especializados o los Pactos por el Empleo? No han podido proponer entonces medidas de cambio, en las épocas de las vacas gordas?
Y qué decir de nuestra provincia? Con el esfuerzo titánico de todos los leoneses hemos conseguido superar la crisis que nos había producido la reconversión de los dos sectores más importantes de nuestra economía: la agricultura y la minería. Con el agravante de unas carencias en infraestructura importantes que espantaban cualquier iniciativa económica. Hoy con mucha imaginación, iniciativas, trabajo y esfuerzo hemos alcanzado un buen tejido productivo y un desarrollo económico con unos niveles de empleo muy aceptables.
Y de repente en un plis-plas de 4 ó 5 meses, nuestra economía se tambalea y nos encontramos con tasas de desempleo que superan los 26.000 parados situación que ya casi ni recordábamos y que padecimos hace mas o menos 15 años.
No creo que sea el momento de pedir cuentas ni buscar responsabilidades y puede ser que la buena actitud de todo gobernante sea la de infundir ánimo y esperanza. Pero el optimismo no puede ser el soporte para negar la evidencia y para cruzarse de brazos. . En estos momentos no nos sirven las declaraciones filosóficas y voluntaristas. Puede que valgan para meditar paseando por nuestros Picos de Europa pero ni estimulan ni generan confianza.
Queremos ver en el gobierno acción, ideas, medidas, y una actitud firme de resolver esta crisis, aunque se equivoquen, todo mejor que mirar hacia otro lado. Este es ahora su cometido y su única responsabilidad. Hay que parar este ritmo de destrucción de empleo cuyo incremento interanual alcanza el 30%.
Y que no olvide este gobierno que la mejor política social es la que crea puestos de trabajo. Porque el trabajador no quiere seguro de desempleo, quiere empleo.
