Martes 22 de mayo de 2012 | Actualizado a las 19:16 h.
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El inquieto Gaspar, a quien me imagino descendiente de los vikingos del Norte con sus cuatro pelos pelirrojos, impasible a los vientos, los hielos y las nieves.
O Baltasar, el sonriente Baltasar, todo negro tostadito, cara redonda de blancos dientes, el mas joven y el mas accesible, seguramente oriundo de esas enigmáticas tierras de Etiopía, Somalia, descendientes con probabilidad de Salomón y de la Reina de Saba.
Creo en ellos, en sus poderes mágicos y su capacidad para convertir nuestros sueños en realidad. Mi carta de cada año es larga, larga llena de peticiones con la esperanza de que no me fallen.
Y este año, como he sido muy trabajadora, muy buena y muy generosa, una vez mas he cumplido con mi ilusión. Con antelación, muy diligente coloqué mi carta en el buzón real porque tenía muchas cosas para pedir.
¡Están los tiempos como para no aprovechar estas ocasiones!
Me explayé relatándoles mis inquietudes, angustias y deseos para este año 2009. Les rogué que antes de llegar a estas tierras enviasen por delante a sus pajes, espías incansables, para que se informasen bien de lo que ocurre por estas tierras y les ratificasen la justificación de mis solicitudes.
Les solicité algunas cosas que rozan los milagros con la esperanza de conseguirlo dado el compadreo que debe existir entre estirpes afines, León cuna de Reyes, y les rogué que empleasen su poderes de magos para influir en las autoridades correspondientes.
Y les pedí que en el año 2009, nuestra ciudad despertase de nuevo. Que recobrase la vitalidad que había adquirido hace unos años.
Que sus parques y jardines volvieran a vestirse con aquellos floridos trajes de gala que lucían tanto en invierno como en verano, y que fue la admiración de cuantos nos visitaban y el orgullo de todos los leoneses. ¡Que satisfacción sentimos con aquel premio nacional de parques y jardines!
Que de nuevo se mimasen con el mantenimiento necesario, sus callejuelas, rincones y plazoletas que han sido lugares de escondidos encuentros y representan la historia más entrañable de esta ciudad inigualable.
Que se continúe con el equipamiento y la rehabilitación de las zonas degradadas de la ciudad.
Que vuelva la sana ambición a nuestros administradores en recuperar el prestigio cultural y musical que con mucho esfuerzo se había conseguido.
El Auditorio tiene que volver a ser un referente musical nacional.
Que la Orquesta Ciudad de León, muy querida por los leoneses, vuelva a sentirse arropada, para que siga creciendo en su calidad interpretativa y, como ocurre en otras ciudades, se convierta en nuestra embajadora cultural, cuna de proyección y lanzamiento de los jóvenes intérpretes leoneses.
Que verdaderamente seamos los leoneses quienes disfrutemos el Teatro Emperador.
Y encarecidamente, a los tres, a SUS MAJESTADES MECHOR, GASPAR Y BALTASAR, les pedí el milagro: les supliqué que empleasen todos sus esfuerzos, argucias e influencias para implantar sensatez y un poco de cordura en nuestros gobernantes.
Son tiempos difíciles para las Administraciones pero más para los Ciudadanos con el agravante de la indefensión.
Por lo tanto no son los momentos adecuados ni para el lamento ni para la voracidad recaudatoria porque si se obstinan en continuar con subidas de impuestos sangrantes e injustificadas- recordemos IBI del 2008, incremento desorbitados de precios, tasas e impuestos superiores al 4%.- va a suceder que si los leoneses hemos comenzado el año 2009 tiritando de frío lo acabemos tiritando de necesidad.
