Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 15:49 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
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quitando la fuente maja / y arrancando las encinas, / tras mocharlas y
caparlas. / Y se han quitado baldosas, / y ya se han abierto zanjas, /
rodeados los trabajos / por miradas jubiladas.
¡Ay Plaza de La Bañeza!, / la Mayor, la de la entrada, / que vas a
cambiar de imagen / y tu baldosa empedrada. / Y a lo mejor, si te
portas, / si sigues siendo salada, / te construirán un templete / para
músicas y danzas. / Y otros árboles pondrán / por las encinas capadas.
A las puertas de la iglesia / lloran gentes desoladas / porque
arrancaron la fuente / y rehabilitan la Plaza. / quitaron
aparcamientos / y unas florecillas majas / que olían a tuboescape / y
cantos de la mañana. / ¡Ay Plaza de La Bañeza, / la de la fuente
mojada! / Ya no habrá más carretera / de salidas y de entradas; / sino
sendas de adoquines / pa pasear la jornada. / Que dice el señor
alcalde, / ediles y concejalas / que el espacio es peatonal, / no para
grandes rodadas. / Y además, paga la Junta / para no costarnos nada
Hace ya cuarenta años / remodelaron la Plaza, / tras llevarse a las
afueras / la calzada generala, / entre Madrid y Coruña / que por La
Bañeza pasa. / Una fuente con diez chorros / echó a una farola chata:
/ Una piedra funeraria / con luminarias de plata, / que decían
parecerse / a cabeza concejala. / Y el templete musical / se cambió
por las terrazas / de consumir cubalibres, / vinos y piñas coladas. /
Y los taxis que aparcaban / de la torre a su sombrada / los llevaron a
otra iglesia / milenaria, abandonada / que después se derribó. / De la
Piedad se llamaba.
¡Ay Plaza de La Bañeza, / una Plaza bien plantada! / Que te llevan y
te traen, / casi por salto de mata. / Ya no pasarán camiones / ni
coches tendrán parada / ni autobuses de las líneas / verán salida y
entrada. / Porque en estos nuevos tiempos, / las plazas son de pasada
/ de peatones en ronda / o de corrillos parladas. / Paseos sin
contamines / y limpias caras y espaldas / de humos de gasolinas / y de
gasóleos en lata.
Y a lo mejor, si se tercia / nos traen la farola chata, / con pedestal
funerario / de cabeza concejala, / que un cura se la llevó / para su
iglesia y su plaza / Y alguien morirá de risa / al ver a la
estudiantada / con corbata y sin camisa, / que una coplilla cantaba /
a esa farola cachonda / que antes estaba en la Plaza.
¡Quién te ha visto y te verá / ay de La Bañeza Plaza! / Cuando
terminen las obras / en medio de la agostada / y la Patrona se
encienda / entre músicas y danzas. / A algunos no gustarán / las obras
de mata en mata. / Otros dirán sí, pero… / ¿para qué tanta mandanga? /
Y será la mayoría / la que guste la pasada / de una fuente con
chorritos / a lo que no tenga nada: / sólo adoquines modorros, /
sentajines y sentajas, / árboles que sustituyen / a las encinas
peladas, / farolillos perdigueros / por una farola magna.
¡Ay Plaza de La Bañeza! / Siempre buena y siempre mala. / Que me
busquen en la torre, / torre mocha, torre alta, / donde senté mis
reales / cuando escribí de las nadas / en el local semanario, / que El
Adelanto se llama, / hace lustros ya pasados, / mirando a la vieja
Plaza. / Donde jugamos de niños, / mi generación de paja, / saltando
el trescientos tres, / un kilómetro del alma, / a la vera del petril /
de la iglesia parroquiala.
¡Ay Plaza de La Bañeza! / Espejo de luna clara, / que te cambian cada
poco / para lavarte la cara, / ponerte nuevo corpiño, / camelarte
enamorada / los bañezanos que creen / eres su diosa encantada.
