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OPINIÓN POR POLO FUERTES
Comunicado con ira para ratas de corrupción política
Me acongojan (acojonan, en román paladino) las noticias de atentados terroristas y las de aquellos políticos...
05/11/2011
CON VENTANAS A LA CALLE
...que se aprovechan de sus cargos para subirse sueldos o prejubilarse con cantidades mareantes.

Me acojonan porque los dos son terroristas de distinta especie. Unos, los de la banda innombrable, estuvieron a punto de cargarse las libertades y la democracia con más de 800 cadáveres y el doble de discapacitados físicos y síquicos; y los otros, con su desmedida avaricia están poniendo a prueba la democracia y la credibilidad política. Ambos por su impunidad para cumplir las penas íntegras judiciales y morales con los ofendidos.

Cuando los españoles comenzábamos a tener una esperanza de democracia, tras la muerte del dictador, apareció una canción de un grupo andaluz, ‘Jarcha’, que se convirtió en un himno de libertad. Ya la palabra ‘jarcha’ tenía un dequé de ser árabe y significar ‘salida’. Es verdad, estábamos saliendo de cuarenta años dictados por un comandantín que llegó a general y nos hizo interpretar la pascua rusa a su manera y batuta.

Aquella canción venía a decir (poco más o menos, porque ya casi no me acuerdo): “Libertar, libertad, sin ira, libertad, / guárdate tu miedo y tu ira. / Porque hay libertad, sin ira, libertad / y sino la hay, sin duda la habrá”. Me acordé de la canción, de aquel himno de libertad que sirvió para animar a la gente a salir de casa a votar, a perder el miedo al voto, a mirar sin ira atrás, a lo que habíamos dejado prendido en un yugo y unas flechas, cuando me pongo a escribir este comunicado para ratas terroristas de prejubilación y de subida desmesurada de sueldo político. Para el secretario provincial del PSOE, Paco Fernández y la presidenta del PP leonés, Isabel Carrasco.

No. No me he confundido. Ratas terroristas de prejubilación y subida disparatada de sueldo. Pero esta vez con ira, después de haberme guardado mi miedo y mis arcadas de desprecio. Los que aguantamos estoicamente aquellos cuarenta años franquistas, con la esperanza de llegar alguna vez a vivir en libertad, hoy nos topamos, en nuestra propia provincia (sí, ya sé que también ocurre esto en todas y en casi todos los partidos). Por eso me duele más.

Hablan sus propios compañeros de partido y sindicatos (Paco también estuvo zascandileando en la UGT), sus compañeros de Corporación municipal, vamos, todo quisque, de inmoralidad. No sé si Francisco Fernández ya ha cobrado los quinientos y pico mil euros de prejubilación. Lo que ya parece irreversible es que la Carrasco ha disfrutado de la suculenta subida de su sueldo de presidenta de la Diputación, amén de cobrar el kilometraje de su coche oficial. Tan inmoral es un caso como el otro. Y ambos son responsables de las ejecutivas de los dos partidos mayoritarios en León, PSOE y PP.

Inmoral y terrorismo para quienes hemos cotizado religiosamente a la Seguridad Social durante más de cuarenta años (como es el caso mío) y recibimos una pensión digna y congelada por el amigo innombrable del Paco Fernández. Pero no salvaje.

Permitidme, queridos lectores que cambie una palabra a aquel himno de ‘Jarcha’: “Libertad, libertad, CON ira, Libertad…”. Terrorismo para los funcionarios que…, con nosotros los pensionistas, hemos sido los salvadores de la patria económica. Terrorismo para los casi (o sin casi) cinco millones de parados. Terrorismo para los jubilados (sin pre o con pre) que con su pensión apenas llegan hasta el día 27 del
mes (otros se quedan casi en el día 15 o 16). Terrorismo para profesores y estudiantes, para empleados y labriegos, para amas de casa y sus milagros diarios, para niños, curas y militares sin graduación.

“Libertad sin miedo, libertad…”. ¿Con qué cara podrán subir estos dos delincuentes de la política a los atriles de la campaña electoral a pedir el voto, mientras de la faltriquera se les escapan los billetes que envuelven la navaja con la que han atracado en Caja-España-Duero-Unicaja y en la Diputación? Por otro lado. ¿Qué piensan hacer sus compañeros de candidatura en el caso de Paco Fernández o de partido en el de Isabelita Carrasco? Porque lo mismo peca el que mata o el que estira de la pata, oiga. Y aquellos que callan otorgan.

 Pero aún hay más: ¿Qué tenemos que pensar, qué tenemos que hacer los ahorradores, impositores, deudores, desahuciados y clientes en general de Caja-España-Duero-Unicaja si los responsables que han aprobado la prejubilación de Fernández siguen sin rectificar? O ¿Cómo tendrán que pertrecharse alcaldes, concejales y funcionarios en general, cada vez que vayan a tratar asuntos con la Carrasco al Palacio de los Guzmanes?

No, queridos lectores, no es inmoral (al menos sólo). Es terrorismo puro y duro. Sobre todo en los tiempos por los que estamos atravesando en esta pobre España que ahora, hace cuarenta años, nacía un grupo, ‘Jarcha’, que sacó un lustro después una canción que venía a decir su letra algo parecido a esto: “Libertad, libertad, sin ira, libertad, / guárdate tu miedo y tu ira. / Porque hay libertad, sin ira, libertad, / y sino la hay, sin duda la habrá”. A por ellos, coño.

A por ellos.

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