Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 20:53 h.
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Junto a la decena de tomos de Capiteles para la historia de La Bañeza hay que añadir la creación del Premio Nacional de Poesía ‘Conrado Blanco León’, en memoria de su padre, que va por la 23 edición y al que se presentan medio millar de aspirantes de las cuatro puntos cardinales del mapamundi; así como recientemente otro de poesía infantil en homenaje a su esposa Charo González, fallecida hace poco tiempo. Toda su obra de investigación está cedida al Archivo Histórico Municipal que lleva su nombre. Y la última prueba de su mecenazgo es la donación de casi 30.000 metros cuadrados de terrenos a la ciudad, para crear un extenso parque ajardinado, a orillas del río Tuerto, en la zona de las piscinas y el polideportivo.
Con estos versos que, a continuación he pespunteado, quiero rendirle mi humilde homenaje y enhorabuena de amigo y siempre discípulo de su cultura y bañezanismo:
Van a darle una medalla / a mi amigo Don Conrado. / Medalla bien merecida, / medalla de oro dorado, / por ser el mejor mecenas, / historiador reputado, / escribidor de poemas, / confitero titulado, / trotamundos de caminos / con finales en Santiago, / amante de su familia / llorando a su esposa Charo, / buscador de soluciones / para su pueblo alabado. / Medalla por todo esto / y más que yo he olvidado. / Pero sobre todo ello, / por ser un buen bañezano.
Melindres y capiteles / va la historia publicando / de su Bañeza querida / como incomparable marco. / Historia que desentraña, / después de haberla buscado / en iglesias y conventos, / en archivos y legajos, / bajo las piedras que un día / fueron casas y cercados. / Teniendo siempre presente, / como su mejor legado, / a sus padres amantísimos, / Doña Julia y Don Conrado. / Ella una excelsa señora, / y él, confitero preciado, / que escribía poesías / y artículos publicados / en las hojas del Jaleo, / periódico por él fundado, / firmados por El Melindres / de seudónimo tapado.
Buena genética tuvo / mi buen amigo Conrado, / para seguir el camino / de cronista bañezano. / Porque con todas las letras / que dejó Conrado Blanco / a su hijo le inculcó / su amor por lo bañezano. / Un amor que fue aumentando / con el paso de los años, / como la mejor bandera / de este bañezano hidalgo. / Un amor con A mayúscula / por el que ya ha entregado / escritos, publicaciones / y todo lo investigado / a su Bañeza querida, / a su pueblo bien amado, / en el Histórico Archivo / que el Consistorio ha formado. / Desde entonces este centro / lleva el nombre de Conrado.
Creó un premio poético / para a su padre Conrado / tenerle mejor recuerdo / y homenaje continuado. / Un premio que se declama, / con otros versos dorados, / a la vera de la torre / de un castillo ya olvidado / por la desidia oficial, / con los vencejos volando, / en Palacios de Bazán, / primer domingo agostado. / También soñó para niños, / llorando a su amada Charo, / y nació otro galardón, / entre mil versos alados. / Dentro de poco tendremos, / tendremos los bañezanos / un parque para el recreo, / un parque por él donado, / a la vera del río Tuerto / y con el nombre de Charo.
Déjame, querido amigo, / permíteme Don Conrado, / que hoy te glose tu medalla, / medalla de oro dorado / que te otorga el Consistorio, / con estos versos ripiados, / aunque con todo el cariño / y el corazón en la mano. / Bien merecida la tienes / por todo lo trabajado, / por ser siempre desprendido / como mejor mecenazgo, / repartiendo a manos llenas / tu patrimonio y legado. / Déjame, querido amigo, / permíteme, Don Conrado, / con estos más de cien versos, / un poco deslavazados, / darte un abrazo de amigo / un día tan señalado / de homenaje y de cariño / de todos los bañezanos, / por lo mucho que aprendí / de tu
saber doctorado.
