Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
|
|

¡Toma ya! Y se armó la marimorena. Y ya tenemos una mártir más en el martirologio, en el santoral. Primero como abogada de la vista y de los pechos de las mujeres, cuando todavía no hacían mamografías cada dos años y, posteriormente, como patrona de los músicos. Aunque, tras largos estudios arqueológicos, aún no he sacado en claro el buen oído que, para la interpretación de pentagramas y tetragramas, podía tener la Santa Cecilia.
Y eso que, cuando yo tenía como afición los cánticos y otros instrumentos para combinar los sonidos y estos con el tiempo (definición primaria de la música), un profesor que, a la vez, era clérigo, me descifró el por qué de a Cecilia se le nombrara santa de los cantores y de los músicos. “Mira, Polo”, me dijo Don Félix. “Todo viene de la contracción del verbo latino ‘cano’ (cantar), en su pretérito perfecto ‘cecini’. Así que su enunciado cano, cecini, cantum hizo que todo quisque empezara a rezar a esta santa y mártir, cada vez que se empezaban unos oficios sonoros o un concierto”. Sabio era Don Félix, aunque la explicación no dejara de ser una cantada.
Por eso, hoy recuerdo a La Patrona de la música cuando leo la infinidad de cantadas que desde todos los ámbitos de la vida española se están dando sin encomendarse a Cecilia. Cuatro millones de parados y los sindicatos se solidarizan con el Gobierno que ha de tener más de una responsabilidad en el evento. Cantada al canto. La debilísima oposición haciendo piruetas en el Congreso de los Diputados sin dar a conocer si tiene o no solución a la crisis. Cantada que Dios te crió.
El Gobierno pasando por el arco del triunfo todo lo que no sea un ápice para poder mantenerse en el machito y amparándose en chorrada va y chorrada viene. Ay cantada de mi alma. Y así sucesivamente. Y más cerca de nosotros, de los leoneses, de los bañezanos, la cantada por excelencia preferida de todos los políticos regionales y provinciales es el circuito permanente de velocidad de La Bañeza.
Visitaba hace unos días la ciudad el secretario general regional del PSOE, Óscar López y, le tocó en suerte sacar a relucir el deseado circuito, para soltar una frase sobre el mismo, sin ton ni son. Vamos, como si los bañezanos fuésemos bobos del culo: “Que la Junta ponga lo mismo que ha puesto el Gobierno”. Dijo la cifra de dos millones y medio de euros y, tras la cantada, se quedó tan ancho. Hay que ser atrevido. Bueno, como político que es.
Pues no, Don López, no. El Gobierno dice que ha puesto eso, pero no. A La Bañeza solo ha llegado y se ha aprovechado medio millón de euros. Sí, ya sé que la Junta también decía que ponía no sé cuanto (280.000 euros), pero nunca llegó nada. Ya ve ese señor Don López que los bañezanos lo parecemos, pero de todos no tenemos ni un pelo. Pero lo cierto es que el desarrollo de este proyecto cuesta muchísimo más. Una cantidad que nadie se atreve a poner encima de la mesa. ¿Se enterará este hombre, antes de que empiece la campaña para no volver a cantar en falsete?
Llevo siguiendo a este caballerete desde que la Moncloa nos lo impuso, tras darle la presidencia de los trenes de vía escuálida al anterior responsable socialista regional, Ángel Villalba. Hace unas cuantas columnas atrás dije que en democracia es tan necesario un gobierno como una oposición. Para apretar las tuercas a los que mandan, más que nada y, si llega el caso, para cambiar de signo a los que detentan el gobierno. Pero en el caso de Castilla y León es imprescindible ese cambio, después de la injusta defenestración de Demetrio Madrid, hace más de 20 años.
Sin embargo, el PSOE sigue en sus trece de ponernos cada cuatro u ocho años a un baranda que sacan los de arriba de la chistera y perpetúan al PP en el machito del mando hasta que Dios o santa Cecilia baje el dedo. Esta vez le ha tocado a un tontoelhaba segoviano, con pocas ganas de salir de Madrid, donde estaba de prostituta madre colocado, a la sombra del flete de la Moncloa. Cada fin de semana se da una vuelta por un centro de turismo rural de la Comunidad Autónoma, suelta una parida tras otra contra los miembros del Gobierno Regional, como mejor candada (que no cantata), para que a vuelta de hoja los peperos lo pongan a parir (más con razón que sin ella) y buena va, barbero.
Otras veces da una vuelta por una comarca de las nueve provincias comunitarias, vuelve a interpretar sus cantadas sin apenas ensayo y ¡hala, ahí queda eso! Dentro de un par de años, cuando lleguen las elecciones, volverá a sacar a relucir el circuito en La Bañeza y otras liturgias en otros lugares, con trompetas y chirimías, para que la cantada sea más esplendorasa. Volverá el PSOE a perder las elecciones. Y a buscar otro tonto, que este no vale (cantada y fuga). Ay Jesús, que santa Cecilia nos ampare, amén.

