Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
Carmen Busmayor, la señora de Bembibre 
Todo poeta tiene su propia rosa de los vientos.
27/03/2013
  Preparar para imprimir  Enviar por correo
LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
Por ejemplo por el mundo de autenticidad y búsqueda de Carmen Busmayor uno puede conducirse mediante cuatro cuatro puntos cardinales que, por orden de aparición, son los siguientes: BIERZO, CARMEN, POESÍA, y POLINA.

BIERZO como la tierra nutricia, remota, el lugar en el que todo empieza, enclave verde y lento en el que la vida tiene un ritmo natural y acorde con los ciclos naturales y mentales, ya se sabe, como bien describiera con prosa paisajística, naturalista y lírica Gil y Carrasco en su novela romántica El señor de Bembibre.

El Bierzo corroborando que los mecanismos de la memoria son los mismos que los del mito.

Pero, si han escuchado con atención a los bercianos, sabrán también que el Bierzo es música verbal, y ahí se encuentra el germen del lirismo.

El Bierzo, además del lugar en el que Carmen Busmayor aprendió el lenguaje de los vientos y los árboles, es la tierra de sus influencias literarias más arraigadas que son Mestre y Pereira, y es el marco de muchos de sus poemas. Y es su puerto de salida y de destino. Es, por decirlo con el título de uno de sus libros primeros, el lugar donde tiene plantado su Árbol de carne y luz.

CARMEN como la madre, la encarnación de esa tierra nutricia, como la compañía y la guía en el arte de inaugurarlo todo. Carmen también como la dura forma de entender que la poesía es memoria –memoria emocional no pocas veces-… Uno de los libros más conmovedores de Carmen Busmayor, uno en el que está la esencia palpitante de todo lo que ha escrito, es Epistola a Carmen en el cual le habla con voz oracular y repleta de ternura, claro, a Carmen: su madre perdida en las nieblas sin regreso del   Alzheimer… 

Carmen es la fuente final de una sustancia humanizante que está presente en todos los libros de esta está poeta: la compasión (véase como ejemplo Historias de la fatal ocasión, un poemario malancólico sobre poetas suicidas que ha de entenderse desde la conmoción y la piedad que, para el Bierzo lírico, supuso el que Gilberto Ursinos interrumpiera voluntariamente su existencia). 

Carmen, en suma, es un vocablo que sintetiza su arraigado modo de remar a favor del amor.

POESÍA como una abstración no estratégica, como una forma de recoger la antorcha de sus poetas amados e iluminar con ella los rincones más íntimos de su ser y el nuestro. La poesía de Carmen Busmayor es por eso densa, abstracta, críptica, metafórica en un elaborado sentido y coincidente con el modo lírico de hacer que inauguró Rimbaud y, de la mano del psicoanálisis, prosiguieron los surrealistas y las vanguardias: un modo amigo de la libertad mental que aportaba el irracionalismo como vía de conocimiento, y el cual en esta tierra fue asumido y reelaborado por Antonio Gamoneda… 

La poesía es el negativo fotográfico de la vida de Carmen Busmayor, pero incorpora también sus mitos, sus anhelos, sus viajes, sus cicatrices y sus sueños. Cuaderno de África, libro de viajes por el territorio redentor de la compasión humana, acaso sea su cota de mayor accesibilidad poética o de lenguiaje más figurativo, y Las flores de la lluvia contiene, a mi juicio, su criptografía más exigente.

POLINA, “esa bendición de los Urales”, escribió Carmen Busmayor en la dedicatoria precisamente de su libro Las flores de la lluvia… Polina es su hija adoptiva venida desde Rusia gracias a sus tambien poéticas, también tiernas, también conmovedoras, ganas de dar. Y acaso toda su poesía pueda resumirse en el acto de ir a un lugar de clima quisquilloso con lágrimas en los ojos y las manos abiertas para recoger a un ser humano y cambiarle el curso de su existencia así, al ampliarle sus maletas de amor recibido, y también sus posibilidades, mediante el hecho generoso en grado considerable de darle todo cuanto como madre tiene y es.

Todo poeta tiene su rosa de los vientos. Y esta semana, como agradeciéndole a quien nos ofrece guía emocional en el vivir, el Colegio Marista Champagnat de León dedica su anual DÍA DE LAS LETRAS LEONESAS al viento, al Bierzo, a la ternura, a la memoria que quiere ser resistente…

Se lo dedica a Carmen Busmayor.

Luis Artigue

www.luisartigue.es 

Más artículos del autor:
    Dalí
    La distopía
    Igual
    Tar(jetas)
    Hilo de oro
    Chocar 
    ERE
  Preparar para imprimir  Enviar por correo