|
|

Todo es una pena, lo dice un optimista que cree conocer bien la realidad. Fíjense si la conozco que, antes, por ejemplo, saludabas:
—¡Hola, buenas…!
y te contestaban:
—¡Buenas y santas… las amas de los curas…! pero, ahora ¿qué?...
Un desastre. Estamos hipotecados: falta cultura, falta educación, falta buena humanidad, falta dinero.
Creía yo —infeliz de mí— tener un piso en propiedad, tipo clase media, pagado religiosamente (con esfuerzo y sudor) al promotor, al constructor, al Ayuntamiento, a la Junta, al Estado, al Notario, al Banco… durante años. Pero no, no es verdad, el piso no es mío, y decir que lo tengo en propiedad es pura teoría, retórica, o manía de grandeza de un pobre iluso.
Lo cierto es, que, de verdad de verdad, en la práctica, el dueño de mi piso es el Ayuntamiento, y yo soy solamente el inquilino que vive en él (no me gusta vivir en la calle), pagando más de cuatrocientas pesetas diarias de alquiler, disfrazado este bajo el concepto de IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) ¿No habíamos quedado, según reza en la Constitución, que tenemos derecho a una vivienda digna? Una vivienda digna ¿cuántos metros son, noventa? Pues, entonces ¿por qué no están exentos para todo el mundo esos primeros noventa metros cuadrados y se cobran impuestos por los metros que superen esta superficie estándar en la VPO?
Si a esto del IBI (Impuesto Bien Injusto) le sumamos el desgaste de alcantarillas, bajada de canalones, basura, agua, calefacción, etc. etc., que también tengo que pagar aunque lleve vida de anacoreta, me encuentro en realidad viviendo como inquilino en mi propio piso, y, lo que es peor, estoy sometido a la tiranía y voracidad y usura de mi “alquilador”, el Ayuntamiento, que puede subirme el “recibo del alquiler” cuando quiera y cuanto quiera; y si no trago me penaliza con un sobrecargo y finalmente hasta me embargan. ¡Estupendo, para ellos, claro!
¿Qué culpa tengo yo que el dilecto señor Aznar, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, por su santa voluntad, decidiera un mal día suprimir (sin que nadie se lo pidiera, ni se lo agradezca) el IAE (Impuesto de Actividades Económicas) y el señor Rodríguez Zapatero continúe en su misma línea de pensamiento y obra, arruinando a los Ayuntamientos al no compensarlos utilizando otras vías de financiación?
Me niego, me resisto a tener que dormir en la calle… ¿Es mucho pedir?
