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No seré yo quien discuta la necesidad de que haya confianza en estas instituciones, porque de su quiebra se derivaría la quiebra del país. Esto es una medida que adopta nuestro Gobierno, a la par que lo hacen casi todos los de los países avanzados del mundo. Nadie quiere que la pérdida de confianza pueda conducirnos a la economía del trueque y por ello, la medida era necesaria.
Creo, no obstante que habría muchas cosas que matizar. Vivimos un mundo globalizado, con sus ventajas y también inconvenientes. Pero una de sus virtudes es la de que debe premiarse a los buenos gestores, en cualquier ámbito, y castigar a los malos e incluso a los mediocres. Ceñiré mi comentario a las discutibles actuaciones de algunos Bancos y Cajas.
Tras las anteriores situaciones de dificultad económica, la última de ellas en los años 97/98, fue necesario redefinir y redimensionar la red de entidades bancarias que por entonces había en nuestro país. Así de los 8 grandes Bancos históricos, solo permanecen dos, BBVA y Santander, que engulleron al Vizcaya y al conjunto de Argentaria el primero de ellos y al Central y el Hispano Americano, el otro gigante. Solo se salvó el Popular Español, banco tradicionalmente con buenos ratios de eficiencia y rentabilidad, que complementado por una red de filiales de alcance regional (Castilla, Andalucía, Galicia, Vascongadas, Baleares, etc.), decidió caminar en solitario, sacrificando la dimensión. Otro tanto puede decirse que ocurrió con las Cajas, cuyo numero se redujo casi a la mitad. Buen ejemplo de ello es nuestra Caja España, fruto de la fusión de la de León, con las de Zamora, Palencia y Valladolid.
La obsesión por obtener rentabilidad inmediata muy a corto, fue una constante en los planes estratégicos de la mayoría, si no todas, la entidades. Las fusiones trajeron consigo además, una sobre dimensión de las plantillas y había que colocar a muchas personas en puestos de cierto nivel, no siempre los mas preparados aunque sí los mas dóciles y agradecidos, los conocidos luego como “aleadores” o “vengadores”. ¡¡Ale, ale y Venga, venga!!. El mejorar cada día, de forma harto discutible, la cuenta de resultados y la carrera con el competidor de turno, para llegar a los objetivos sin reparar en medios y sin garantía de continuidad, fue una constante. Se comercializaron productos que nada tenían que ver con el mundo financiero y se emprendió una loca carrera para colocar en el mercado las mejores hipotecas, las de mas plazo, las mas incentivadas. Poco importó entonces, el análisis coherente de la generación de fondos de los hipotecados, la seguridad de sus empleos y la valoración de los bienes.
Si tradicionalmente este tipo de préstamo de utilizaba únicamente para la adquisición de la vivienda, con unos límites de valoración mas o menos del 70%, y una cuota estimada mensual que no superara el 35% de los ingresos familiares, se pasó a ofrecer el cien por cien, e incluso refundiendo otras obligaciones como crédito coche, muebles y gastos varios. Todo ello con el consentimiento, o el mirar a otro lado del Banco de España, garante de la bondad y la ortodoxia operativa de estas Cajas y Bancos. De aquellos polvos llegan muchos de los lodos actuales. Pero los gestores del desaguisado, han ido cobrando cada año extras variables en función de presupuestos, premios anuales, stock options, viajes gratis total y demás prebendas. Eso por no hablar de las indemnizaciones de varios miles de millones de pesetas, por la salida de su puesto ejecutivo de algún Consejero Delegado, como el famoso Ángel Corcóstegui, con menos de 10 años de trabajo en el extinto Banco Central Hispano.
A éstos es a los que ahora tenemos que ayudar a salir de la crisis, todos los españolitos, indígenas y emigrantes. ¡¡¡Mandaguevos.!!! Yo exijo a mi Gobierno que antes de dar un euro de nuestros impuestos a todos estos sujetos, ellos salgan a la palestra, expliquen y reconozcan que han sido malos profesionales, quiero saber cuanto han cobrado los últimos años por hacerlo tan mal y no deseo que estas generosas ayudas las gestionen los mismos. Estamos poniendo en sus manos entre un 12 y un 15% de la riqueza nacional y es una cifra demasiado importante. El Banco de España, supongo que en esta ocasión estará mucho mas atento, para vigilar su destino. Hay mucha gente que piensa que la medida, con ser necesaria, no será efectiva para el fin deseado que es el de dinamizar la vida económica, permitiendo un desenvolvimiento normal de Pequeña y Mediana Empresa, auténtico motor de creación y mantenimiento del empleo. Si los banqueros son los mismos, mucho nos tememos que estos fondos sirvan a otros fines. Naturalmente que no todos están afectados de igual manera, por eso me gustaría conocer la confesión de parte y que aquellos que mejor hayan actuado, sean mejor tratados. Y que sea público.
Es indudable que de esta situación se derivarán las necesarias fusiones, absorciones, o como quieran llamarle. Una morosidad que se ha multiplicado por cuatro en el ultimo año, que alcanza un 2,25% en Bancos y un 2,95% en las Cajas, hace peligrar la viabilidad de muchas entidades, porque además sigue creciendo.
En nuestra Comunidad conviven dos Cajas grandes y otras cuatro mas pequeñas, en Burgos, Segovia y Ávila. En los ámbitos políticos se habla de fusiones, con dos planteamientos diferentes según quién los hace. Los socialistas abogan por mantener las dos grandes e integrar en ellas a las pequeñas y los populares, propugnan una única Caja, para de esa manera dominarla desde la Junta. Incluso cuentan que algún político/a de León ya ha tenido mas de un orgasmo, pensando en presidirla. Son diferentes criterios sobre la misma base: Unos porque saben que dominan la Junta y la seguirán dominando unos cuantos años mas y los otros porque saben que si se hace la Caja Autonómica, perderán el poder que ahora detentan en León. Pero que nadie dude que de ser ésta la opción triunfante, pronto veremos la sede central en Valladolid y unas cuantas viviendas sociales donde ahora está el edificio de El Portillo.
Sería otra puntilla para León.
