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OPINIÓN POR POLO FUERTES
¡Azúcar!: o la rumba con sabor amargo
Cuando esta columna salga a la luz, la azucarera de La Bañeza habrá iniciado su campaña remolachera del período 2008 – 2009...
01/11/2008
CON VENTANAS A LA CALLE
...La gran chimenea y los tejados de la tachas expulsarán humos y vapores, que serán la imagen más vista y señalada de la ciudad durante los próximos tres meses. Una campaña que estrenará (es un decir) el punto cero en la recepción de la materia prima, marcando un antes y un después en esta factoría de transformación agrícola, para recibir las casi 900.000 toneladas de raíces de esta temporada.

Y digo casi, porque el sistema receptivo en cuestión es de segunda mano, tras el desmonte de una de las azucareras de la compañía Ebro Agrícola. Con toda seguridad de una extremeña. Bueno, es igual. Porque todo el sistema de albañilería es de nueva factura y eso es lo que más vale.

El nuevo sistema aporta también una serie de mejoras desde el punto de vista medioambiental, ya que al ser esta recepción en seco, buena parte (mucha) del agua que hasta ahora había que utilizar y después decantar en las balsas situadas a orillas del río Duerna, no tendrá razón de ser.

Todo un compendio inversor que parece dar un respiro a los más pesimistas que no dejan (dejamos) de dar puntillas, puyazos en forma de una posible desaparición, de un probable desmantelamiento de la fábrica, que dejaría a la provincia sin ninguna azucarera, lo que llevaría a desaparecer en León, en esta zona de influencia uno de los cultivos más representativos, más seguros de los que han presumido los cultivadores (con el nombre de la 'salvadora' se le conoció durante muchos años a la remolacha en esta zona), para más de 3.000 familias.

Sin embargo, la espada de Damocles del cierre sigue pendiendo de esta azucarera (y otras), que dentro de dos años cumplirá el 80 aniversario de existencia. Una espada que blande el grupo Ebro-Puleva al que pertenece la factoría bañezana, en forma de la disociación del apartado azucarero de la gran compañía alimentaria multinacional citada. Digamos la agricultura (Ebro-remolacha) de la ganadería (Puleva: pura leche de vaca). El precio, 600 millones de euros de nada. La Organización Común de Mercado (OCM) del Azúcar, que tiró por tierra cualquier especulación en los precios del producto, ha mermado cualquier competencialidad del cultivo de la remolacha en León, Castilla y León o España.

A lo largo de todo el verano, Ebro-Puleva ha estado ofertando su negocio del azúcar, por ver si podían quedar sus posibles compradores en España, en forma de agrupaciones bancarias y de cajas de ahorro u otras industrias. Pero son tiempos de zozobras y en esas épocas, ya lo decía San Ignacio de Loyola, es mejor no hacer mudanzas.

Todo cristo (en España) han callado como muertos, como putas. Como suena. Solo tres compañías extranjeras, europeas han dado muestras e interés por el negocio del azúcar de Ebro Puleva, como son la British Sugar, la Südzucker y la ED&FMan, en consorcio con la Cristal Union.

Si no se pensara mal, que en mi caso no es el caso, en estos tiempos de europeización, de globalización, tanto daría que los compradores fueran las cajas de ahorros, los bancos, perico los palotes o cualquiera de las tres compañías europeas citadas. Lo que pasa es que dichas compañías son, cómo lo diría yo, las que han estado llamando a la puerta y hacerse con las azucareras españolas para desmangar cualquier competencia de su azúcar, de cara a invadir los mercados españoles, que ahora, oficialmente, no les dejan pasar sin agobios las fronteras pirenaicas.

Qué se le va a hacer, yo soy un mal pensado. Y casi siempre acierto. O séase, se compra el grupo del azúcar de Ebro-Puleva. Los 600 millones de euros son lo de menos. Se hace el paripé un par de años y, si Dios no lo remedia, cierran las puertas de las factorías a continuación. Porque el cultivo de remolacha, el riego de sus fincas la producción azucarera española es muchísimo más cara que la que se cultiva en Francia, Alemania, Inglaterra…

Vamos a ver que pasa. De momento, según las informaciones de la propia compañía, o de su presidente (Antonio Hernández Callejas) hace un par de días, lo que no tiene vuelta de hoja en el grupo Ebro-Puleva es disociar el azúcar de la leche, porque son incompatibles a la hora de marcar dividendos como Dios manda. Si se puede, lo mejor es vender el primer apartado, el azucarero. Y sino salir independiente a bolsa con la que está cayendo. Y en el último de los casos (muy lejano), dejar todo como está.

Cuando yo explicaba todo esto en una de esas tertulias al lado de la barra de un bar, tras leer en los periódicos económicos del pasado lunes, alguien sacó a relucir que no acepaba mis pesimistas teorías, porque sino, cómo se entiende que Ebro Agrícolas hubiera invertido un pastón en instalar el punto cero en la azucarera bañezana, si iba a ser pasto de cierres futuros. Dios me confunda y me equivoque en mis esparramadas elucubraciones. Aunque no me callé. ¡Quiá! Ya que lo que se monta se desmonta (excepto los ladrillos y el hormigón). Y sino que se lo pregunten a muchas de las maquinarias que últimamente se han instalado en la factoría de La Bañeza. Que Dios nos coja confesados. Porque "¡Azúcar!", aquella rumba de Celia Cruz, puede salir con sabor amargo. 

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