Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
'Antonia' de Nieves Concostrina
Si la novela psicológica nos ha enseñado ya desde el siglo XIX...
18/12/2014
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
...que ningún personaje es imposible y la novela de peripecias nos ha añadido vida a la vida, la novela política no cesa de repetirnos que una novela existe en la medida en que nos explica el mundo.

Pero hay novelas políticas que lo quieren ser y que no, y hasta novelas políticas que no lo parecen.

Existe toda una brillante tradición hispánica de novelas que versan sobre la Guerra Civil, y, sin embargo, estas no han convertido la Guerra Civil Española y la consiguiente posguerra en un género literario, sino que, más bien, nos han hecho saber que literariamente la guerra civil puede ser muchas cosas.

La Guerra Civil puede ser el pretexto para la narración de la memoria de los vencidos, como en LA FORJA DE UN REBELDE de Arturo Barea, o puede ser eso que está al fondo y de lo que no se habla como en LA COLMENA de Camilo José Cela, o puede ser la causa por la cual los personajes repletos de sutileza y de matices viven en un mundo incierto que refleja una concepción vital y una visión de la realidad española, como en las obras de Benet y Juan Goytisolo, la Guerra civil puede ser un marco como en las novelas del primer Juan Marsé, o un justo pretexto para el alegato político como en las novelas de Max Aub, o un pretexto para la necesaria superación de los maniqueísmos políticos como en SOLDADOS DE SALAMINA de , o instrumento para el rescate del olvido de figuras históricas como los maquis, como puede verse en LUNA DE LOBOS de Julio Llamazares, BELTENEBROS de Antonio Muñoz Molina o EL OTOÑO DEL DILUVIO de Eduardo Mendoza…

Pero es un hecho destacable que la literatura actual sobre la Guerra Civil escrita por mujeres acostumbra a dar protagonismo y voz a quienes menos habían aparecido en primer plano en esas historias y en la historia: las mujeres.

Acaso los más brillantes líneas en este empeño de recuperación de la figura de la mujer en la Guerra Civil sean la novela de infancia como PRIMERA MEMORIA de Ana María Matute, la novela política, como por ejemplo LA VOZ DORMIDA, de Dulce Chacón, una novela realista de viveza periodística sobre un grupo de mujeres valientes encerradas en la madrileña cárcel de Las Ventas, y la novela ideológica como INÉS Y LA ALEGRÍA de Almudena Grandes, novela histórica coral de amor bélico escrita con gran audacia estructural y que narra la historia de amor entre Inés y Galán, un republicano que se niega a rendirse, pero en la cual la autora pone una brillante voz omnisciente que recorre todo el libro…

Existe otra línea narrativa en lo que tiene que ver con las novelas sobre la Guerra Civil protagonizadas por mujeres que podríamos denominar la línea periodista: se trata en este caso de historias que no buscan la originalidad ni están escritas con una prosa rica en matices sino que con lenguaje directo y eficaz narran una historia que da voz a las mujeres y en la cual lo que importa primordialmente es la historia misma. Un ejemplo es la novela de Ángeles Caso UN LARGO SILENCIO. Otro ejemplo es la primera novela de Nieves Concostrina titulada ANTONIA y recién publicada por La Esfera de los Libros.

ANTONIA es una novela realista, lineal y de prosa vaporosa sobre una mujer-metáfora; una mujer anónima de 85 años con toda la historia de un país a la espalda, con la experiencia traumática pero aleccionadora y reactivadora de una vida durante la guerra y posguerra incivil, y por eso con una admirable fortaleza, audacia y capacidad de adaptación.

Antonia, mujer analfabeta de familia pobre en una España que durante el siglo XX la obligó a un master no académico en supervivencia, es la protagonista de esta novela de peripecias biográficas de una mujer autosuperadora que llega desde el analfabetismo a aprender a leer a los 65 años, a comprarse un iPad y, con 70 años, a jugar en Bolsa.

Destacan en esta novela personajes como el de la tía Dora, reina de la generosidad, que crió a Antonia y la enseñó que hay ángeles entre nosotros incluso en medio de un paisaje postbélico.

Y destaca la ironía como mecanismo de defensa y como instrumento al servicio del hacer la vida soportable.

Y destacan muchas nada originales escenas con hambre de fondo que, en conjunto, hablan de una mujer metáfora que puede ser cualquiera de su generación.
De hecho es ésta una novela con bajo nivel de invención sobre un personaje con gran capacidad de identificación que, en su normalidad ficcional, nos explica un poco tanto quienes fuimos como quienes somos.

Luis Artigue
www.luisartigue.es
 

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