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La autora insistió en que se trata de un reconocimiento “especial” para ella pese a haber obtenido premios con anterioridad dado que su poeta favorito es Antonio Machado y porque además siente una gran admiración también por la figura de Leonor, esposa del autor sevillano.
“Es una ilusión tremenda, todavía no me lo creo”, manifestó Antonia Álvarez a Ical. Además, aseguró que más allá del premio en metálico, el galardón le permitirá publicar su obra y lograr “que un género minoritario como es la poesía llegue a mayor número de personas”.
La ganadora de esta edición lamentó que en el mundo actual predomine el pragmatismo y el materialismo y añadió que la poesía es muy necesaria “ya que es donde surge la dimensión espiritual del hombre”. Álvarez apostó por hacer una mayor esfuerzo en hacer llegar la lírica a los más jóvenes y destacó la importancia de galardones poéticos como los que entrega la Diputación de Soria para lograr este objetivo.
'Donde la nieve'
Por otra parte, explicó que su obra 'Donde la nieve' es un poemario de 600 versos inspirados en la naturaleza y en su adolescencia entre las comarcas de Luna y Babia en León. La autora añadió que los versos surgieron “de la memoria de aquellos años” y de los duros inviernos de una época en la que las nevadas eran muy intensas.
La ganadora del Premio Leonor en su trigésima edición nació en Babia (León) y reside actualmente en Gijón. Es licenciada en Filología Románica por las Universidades de Salamanca y Oviedo y cuenta con un dilatado currículum de premios y galardones literarios además de ser miembro de la asociación de escritores de Asturias. La premiada cuenta con siete poemarios publicados y entre los premios que ha obtenido se encuentran el Flor de Jara de la Diputación de Cáceres, el Premio Niconedes Sanz y Ruiz de la Peña del Ateneo de Valladolid o el Víctor Jara de Poesía Iberoamericana.
Una "sorpresa"
La autora se había presentado con anterioridad al premio Gerardo Diego de la Diputación de Soria en el que quedó finalista y también participó en alguna edición del Leonor. Pese a estar clasificada entre las 17 finalistas de esta edición, Antonia Álvarez insistió en que el fallo de este sábado fue una sorpresa que no esperaba y que le permitirá además regresar a los paisajes a los que cantó Machado con San Polo, San Saturio, la iglesia de la Mayor, el instituto que lleva el nombre del poeta o la pensión donde se hospedó.
La entrega tanto del Leonor como del Gerardo Diego para autores noveles que ayer obtuvo la joven catalana Beatriz Vil en su XXVII edición se entregarán en una ceremonia que tendrá lugar el próximo mes de febrero.
