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REPORTAJE 
Aguiluchos que buscan padrino
El Grupo Local SEO-Salamanca (SEO/BirdLife) lanza una campaña para "apadrinar" polluelos de aguiluchos y frenar así su desaparición
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Y.R.T.       22/04/2012
Nido de aguilucho lagunero. (Foto: M. Blanco)
Nido de aguilucho lagunero. (Foto: M. Blanco)
No tienen nombre, pero los polluelos que pretende proteger el Grupo Local SEO-Salamanca (SEO/BirdLife) buscan igualmente un padrino que les ayude a llegar a la edad adulta y de hecho, su alta mortandad es la razón por la que no quieren “bautizarlos” cuando salen del cascarón.

Esta organización, dedicada a la protección de las aves, ha lanzado una campaña para la búsqueda de personas que quieran colaborar en una iniciativa con la que pretenden salvar de la extinción a una especie de aguilucho, el cenizo, por ser el más vulnerable. De hecho, hace unos años se encontraba al borde de la desaparición en la provincia y de no ser por este tipo de iniciativas, en 10 años habría desaparecido. Además, también se preocupan por el desarrollo de los polluelos de la especie lagunero y pálidos, porque según recuerda uno de los miembros de esta asociación, Manuel Lorenzo, su supervivencia garantiza un equilibrio natural del ecosistema.

Estas aves asientan sus nidos en los cultivos de cereal de secano, en el suelo, y las máquinas cosechadoras, empacadoras o segadoras, provocan su muerte o mutilación, cuando aún no se han desarrollado lo suficiente para poder alzar el vuelo y librarse así de las cuchillas.

Por el propio devenir de la agricultura, los trabajadores del campo cosechan precozmente entre finales de mayo y principios de julio, para no arriesgarse a perder la cosecha con lluvias y mal tiempo. Sin embargo, a los polluelos de estas aves no les da tiempo a aprender a volar y se convierten en víctimas de las máquinas.

Además, cuando logran sobrevivir al paso de la maquinaria agrícola, tienen que enfrentarse a graves problemas como consecuencia de la desaparición de la cobertura vegetal que les servía como protección y acaban muriendo por el sol o por los ataques de otros predadores como los milanos, zorros y culebras.

Salvar un nido, tiene precio

Salvar estos nidos y sus polluelos, sí tiene precio. Lorenzo detalla que se ha fijado en 20 euros la cantidad que se abona a los agricultores “por las molestias” que pueden ocasionarle el proteger a estas rapaces. La asociación calcula que la pérdida de patrimonio que supone para ellos el no cosechar la zona donde se localiza el nido es “prácticamente nula”, llegando a un precio de mercado de un euro, pero sin embargo, reconoce que esta cantidad se entrega para compensar los trastornos que les pudiera causar en su trabajo.

Nido de aguilucho lagunero. (Foto: M. Blanco)

Para hacer frente a estos pagos y otros gastos como material o desplazamiento, SEO-Salamanca lanzó ya el pasado año esta campaña y tras los buenos resultados obtenidos, vuelven a apostar por ella en esta edición. Los interesados pueden apadrinar un polluelo por 10 euros, o un nido por 30 euros y garantizan que todo el dinero irá destinado a esta causa.

Además, se les enviará fotografías de las crías por e mail y se les informará de la evolución de los nidos.

Resultados

En la campaña de 2009, los resultados obtenidos no fueron los que esperaban, ya que consiguieron volar solo cuatro pollos de los 40 huevos puestos, es decir, un 10 por ciento o el 16,67 por ciento de los pollos que nacieron en los 11 nidos localizados.

Sin embargo, tras analizar los problemas que surgieron y mejorar las técnicas utilizadas por los voluntarios, en la campaña 2010 ya se obtuvieron cifras mucho más satisfactorias. De los 35 huevos localizados, nacieron 30 pollos y 25 de ellos llegaron a volar, lo que supuso un 71,4 por ciento del total, frente al 10 por ciento que se registró en la campaña anterior.

Asimismo, analizaron las causas de las muerte de estas aves y llegaron a la conclusión de que en el año 2009 fallecieron 5 pollos debido a las máquinas cosechadoras, siete a manos de otros animales depredadores y ocho por causa desconocida. En 2010, tres crías murieron por las máquinas, 1 por otros animales y uno más por razones que no se esclarecieron. En la campaña del pasado año, las cifras también fueron muy positivas, debido a que de los 40 huevos, 30 rapaces llegaron a volar.

Nido de aguilucho lagunero. (Foto: M. Blanco)

Rapaces “anti-topillos”

Desde esta organización recuerdan que asegurar la pervivencia de estas aves reporta importantes beneficios al agricultor, ya que se alimentan principalmente de roedores y suponen un control biológico de plagas muy eficaz. Lorenzo señala que hace unos años la plaga de topillos causó enormes daños en las cosechas de los trabajadores del campo de Salamanca, por lo que estas rapaces son fundamentales para “mantener a raya” a los roedores.

De hecho, se calcula que un nido, compuesto por cinco polluelos, puede llegar a consumir más de 3.500 topillos, por lo que su aportación a la agricultura de la zona “es constante”.

Este amante de la ornitología, confiesa que a lo largo de los años, los agricultores han ido tomando conciencia de la necesidad de continuar con esta labor de protección de la biodiversidad y aunque hace cuatro años cuando iniciaban el proyecto les recibían con cierta “desconfianza”, después de tres veranos los vecinos de los pueblos eran quienes acababan llamándoles para informarles de que habían localizado un nido. De esta forma, continúa, el éxito de la campaña de protección del aguilucho, esta garantizada.

Manuel Lorenzo destaca la labor que llevan a cabo los voluntarios de la organización, que son quienes recorren los campos de zonas cerealistas como la de los municipios de Rágama, Paradinas de San Juan, Tardáguila o Negrilla de Palencia, para localizar los nidos. Después se ponen en contacto con el propietario y se llega a un acuerdo para que se deje sin cosechar esa pequeña parte (25 metros cuadrados). Se identifica y señala, se instala un cercado de tela metálica, si fuera necesario, y se realiza un seguimiento de la evolución del nido, hasta que todos sus ocupantes inician su nueva vida como aves adultas.

Hasta ahora, los miembros de la asociación costeaban todo el proceso sin obtener ningún tipo de subvención, pero gracias a este sistema de búsqueda de padrinos, han podido hacer frente a las compensaciones y podrán continuar con la labor en el futuro.    
 
 

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