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Al regresar el sábado noche, abrí el ordenador por tener un ligero contacto con la realidad de aquí y, ¡zás!, que me salpica el agua. Que apenas acabada la consabida natividad hay belén en el Ayuntamiento. Leo todo lo disponible en la red y veo, no sin esa cierta desazón que a veces produce el saber que se tiene razón, que por más que pintarlo de recio paisaje leonés quieran el poder municipal es una marina con barco que comienza a hacer agua.
Leo las razones que da el señor alcalde, don Paco, para el cese de su teniente de alcalde y concejala de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. Y hombre, a quien mantenga fe ciega, no ya en dios sino en esos pequeños dioses de barro que vemos erigirse a nuestro alredor cada día, puede venirle la explicación que ni pintada y ahí ponerle a la cosa un punto y aparte, que es la mejor manera, más seudotolerante de ponerle punto final a la crítica —lo de autocrítica quedaría aquí exagerado y no es uso que se estile— y reconvertir la cosa, el quehacer, o el no hacer, en punto y seguido, o sea, en más de lo mismo.
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Pero lamentablemente hubo muchas cosas que tras leer las razones aducidas por el alcalde Fernández uno se preguntó, bien por deformación profesional, bien por cuestión de estilo. Estas fueron algunas de ellas: ¿Cómo que se cesa a una teniente de alcalde, número dos en la lista del PSOE y “Desde el Consistorio leonés se advierte que el comunicado emitido este sábado será la "única información" que se realizará desde Alcaldía sobre este cese? ¿Es esto estilo transparente y respeto hacia los ciudadanos, votantes o no de la lista del PSOE, que tiene? ¿Desde cuándo se remiten a los diferentes boletines los Pliegos que regulan cualquier contrato de la administración pública? ¿No son los modelos de anuncio vigentes un breve resumen de aquellos? ¿Qué Pliego fue el modificado, el de características técnicas, competencia en principio de la Concejalía, o el de Bases administrativas particulares, que más parece lógico sea responsabilidad del Departamento de Contratación? ¿Desde cuándo se puede sancionar a un funcionario público sin la previa instrucción de un expediente disciplinario, algo más procedimental que uno informativo previo a aquel? ¿Estaban tan bien las relaciones del alcalde, don Paco, con la señora concejala que ni tan siquiera se le pide a ésta una explicación previa a su destitución de ser cierta la causa aducida? ¿De haber habido modificación en los Pliegos aprobados, no existe la posibilidad de resolver y publicar una corrección de errores y después depurar las responsabilidades, si es que las hay?
Esperé no obstante a conocer la versión que daría el lunes, ayer, la concejala independiente Humildad Rodríguez Otero. Leídas hoy, martes, las diferentes referencias de los distintos medios de comunicación (por cierto, cuánto pesa en alguno de ellos el perfil del contratante del Excmo. Aytoleon.es, los posibles contratos, vamos) y, sobre todo el texto leído por ella misma. Como el agua, claro como el agua, o por quitarle hierro a la cosa, no sea que se oxide, y por aliviarle la acidez a alguno, blanco y en botella. Porque lo del agua, la privatización del único servicio —público, con perdón— rentable de este Ayuntamiento, además, forma parte del timo por el que digo que hice el primo y me deprimo. Forma parte, no es el todo, ni el único donde dije digo, digo Diego, pero tiempo habrá de ir recordando inclumplimientos y otras dejadeces.
Tal parece que dicha privatización del servicio -público, de nuevo con perdón- de aguas fue la gota —qué cosa— que rebasó el vaso de la paciencia de Humildad. La dimisión, la honra y más entre esta clase política que tanto canta aquello de “sillón de mis entretelas, mi despachito oficial”, por no hablar de los puestos de consejeros que tanta sociedad mixta va creando y no precisamente de gratis total o ad honorem y todo por León que bueno soy yo. No sé por qué, pero dimitir en este país, lo he visto tan poco frente a la abundancia de lapas del poder, que es algo que dice mucho en favor de quien lo ejerce.
El resto de concejales del PSOE, militantes ellos, como no podría esperarse de otra manera hacen piña con el alcalde, don Paco, le presentan sus amenes y esperan todos a que se haga verdad aquello de que lo que hoy es noticia, mañana envuelve el pescado, a la par que algunos de esa mixtura social-leonesista aprovechan la vía de agua abierta para llevarse el agua a su molino.
Ahora queda la sustitución. Tal parece que se vendrá, compatibilizando supongo, siempre hubo capacidades desconocidas, el diputado nacional Diego Moreno. ¿La presencia de Catalina Díaz en un puesto anterior en la lista sería cosa de cuotas, de un quedar bien, una igualdad o feminismo de escaparate, o qué lleva al alcalde, don Paco, a cantar su preferencia por aquel?
En fin, reconozco que la situación económica del Ayuntamiento es desastrosa, pero que después de diecinueve meses de las elecciones todavía se siga haciendo uso del primer sobre de los tres del cuento ruso: “Hable mal de su predecesor. La culpa la tiene él”, “el lamentable estado en que se ha encontrado todo”, “la total falta de visión de su predecesor”, me parece un poco, pero bastante, lamentable. Entra, abre ahora el equipo de gobierno el segundo sobre: “Reorganizar, cambiar las estructuras”. Pero ojo, ya saben, o deberían saber, lo que dice el tercer sobre: “Vaya preparando tres sobres para su sucesor”. Pero, por favor, que sean impermeables, porque si siguen haciendo agua, como en el juego de los barcos, después llegará el ¡hundido!
Y ahora que nadie me diga que le hago el juego a la derecha, critico, solo ejerzo como ciudadano, y a mayor abundamiento como votante del PSOE en las municipales, mi derecho a la crítica.
Pero no perdamos el humor. El más provocador de mis queridos amigos me ha regalado hoy un ejemplar de “Por qué dejé de ser de izquierdas”. Le he prometido leerlo, pero siempre que él lea junto a mí “Los conceptos elementales del materialismo histórico” de Marta Harnecker, y éste por no catequizarlo con el “Catecismo comunista” de don Federico. Engels, por supuesto.
Juan García Campal
http://juancampal.blogspot.com
