Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
|
|
He leído con estupor y tristeza sus últimas declaraciones en las que sinceramente manifiesta: “Yo también soy una pobre de pedir.” Conmovido por su penosa situación me presto a ayudarle desinteresadamente. Para ello le expondré mi situación. Soy un varón y funcionario zapaterílmente recortado, que tras muchos años de servicio he conseguido pagar casi en su totalidad la hipoteca de la vivienda que habito; ahí acaba mi patrimonio.
Dignamente, echando muchas cuentas y sin tener que pedir nada a nadie suelo llegar apuradamente a fin de mes. Por todo ello hay quienes me clasifican entre los privilegiados de este país.
Haciendo uso de mi forzada abnegación y austeridad me presto a proponerle que cambiemos, con los ojos cerrados, nuestras respectivas situaciones. Le aseguro una vida discreta, alejada de toda clase de boato y oropeles pero con la seguridad que ofrece una paga segura de funcionario. Sinceramente lo que no le aseguro es el cobro de la pensión de jubilación.
A la espera de sus gratas noticias reciba un solidario y cordial saludo.
