Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 11:15 h.
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Por internet me entero que las calle de los pueblos y ciudades de la provincia empiezan a asfaltarse con basuras, con residuos. Unas basuras y unos residuos que los leoneses estamos ya reciclando desde nuestros domicilios, a pesar de que las derramas por domicilio y empresa son de agárrate que hay curva. Y es que esos señores que no hicieron ni oposición ni tan siquiera aprendieron el oficio hasta su incorporación, están en huelga porque la empresa (a muchos de estos enchufados los ha metido por la gatera esa misma empresa, otros son políticos de media polaina que han quedado relegados de sus poltronas y cargos) no acaba de concretar el salario que tienen que cobrar tras la firma del denominado convenio colectivo. Toma ya y retoma otra vez ya.
Una empresa a la que le debe dinero el complejo equipo de dirección (Gersul) de ineptos políticos a los que aún no han relegado para entrar a formar parte de esta plantilla tan peculiar. Y todo por la mala gestión del tratamiento de residuos, la sobra de sobra de empleados (muchos de los cuales no hacen nada para no aburrirse), y la impronta causada por el impago de tasas y derramas en los grandes ayuntamientos, como son León, Ponferrada, San Andrés del Rabanedo, etc.
Sí señor. Impago de muchos de sus vecinos (muchísimos), a los que el cobrador de la Diputación (sin frac ni dios que lo fundó) no ha encontrado su domicilio y, si han preguntado a su respectivo consistorio, no le han dado razón de ser para pasarle las papelas. Lo dicho, seña Engracia, un desastre de tomo y lomo que, ahora, en la provincia de León tenemos que oler y aguantar marea, aunque sea envuelta con la nieve y el hielo que dicen va a caer o ya caído en grandes cantidades. Sin contar con las cesiones que hayan tenido que hacer políticos de media y polaina entera a la empresa en cuestion, que ahora son imperdonables de toda realidad, para ponerle los cuartos al cabo de la calle, sino soluciona de una vez lo del convenio colectivo y la huelga que la parió. Entre esas cesiones está la que percibimos los vecinos de La Bañeza, Valdefuentes, Villazala, Soto de la Vega y no se cuantos más, a causa de las 400.000 toneladas de viejos residuos en una finca de Santa María del Páramo, a la espera de que se construyera y arreglara la controversia de la ubicación del CTR de San Román de la Vega; así como los abusivos pagos de transporte de basura desde los pueblos a León y vuelta a la capital paramesa para ser apilados los residuos en balas de mil kilos; o..., qué sé yo cuantas arihuelas más que no vienen a cuento.
Recuerdo al respecto de esta ineptitud política (como no podía ser de otra manera) que tenemos que pagar después el resto de leoneses, por causa de las basuras, una de las anécdotas protagonizadas por un conocido alcalde de mi pueblo, La Bañeza, cuando en una campaña electoral prometió a sus ciudadanos que si lo votaban quitaría de un plumazo la tasa de la cuestión barrenderil y de recogida. La mayoría fue absoluta y por todo lo alto en aquellos comicios para el regidor y durante más de un año, los bañezanos no pagamos ni un duro (fue antes de lo del euro), hasta que se descubrió que la medida era de todo punto ilegal y hubo de ponerse los recibos siguientes al cobro (no los ya exentos de todo punto y toda derrama), mientras que la Corporación tuvo que acaparar un crédito para hacer efectiva aquella circunstancia. Crédito que tuvimos que ir amortizando los vecinos al cabo de los años con el resto de otros impuestos.
Y es que ya en aquel entonces estábamos fuera borda los bañezanos, como lo estoy yo ahora, en la capital del reino, amarrado al sillón, sin poder salir de casa ni de las murallas madrileñas, a causa de la nieve, el hielo, el no tener cadenas ni ganas de comprarlas para ponerlas. A lo mejor, cuando todo despeje y se pueda circular por las carreteras y autovías sin peligro, ya se haya acabado la huelga de enchufados y hayan limpiado calles y plazas de pueblos y ciudades de la provincia de León. Hay reyes magos que no estan para nada y a mí, esta vez, en vez de carbón (que es lo que me tenían que traer por ser malo), me han traido huelga de basuras en la distancia. Joder, que tropa.

